Día Mundial de la Salud Mental: lo comunitario como refugio en Río Negro y Neuquén

Profesionales de Río Negro y Neuquén resaltaron cómo la incertidumbre económica y la pérdida del empleo impactan en el bienestar. Pidieron fortalecer los vínculos sociales.

Por Elena Egea

Neuquén tiene una red de dispositivos comunitarios de Salud Mental. (Foto archivo).

Neuquén tiene una red de dispositivos comunitarios de Salud Mental. (Foto archivo).

El malestar no empieza ni termina en el consultorio. La incertidumbre económica, la pérdida del empleo y las dificultades para llegar a fin de mes atraviesan la salud mental y desafían al sistema sanitario. Este sábado 10 de octubre, Día Mundial de la Salud Mental, profesionales de Río Negro y Neuquén ponen el acento en fortalecer los vínculos y las redes comunitarias.


“La situación económica es uno de los principales motivos manifiestos que hacen que las personas lleguen a consulta porque eso después se traslada en diversos problemas de salud mental”, señaló Federico Schenkel, coordinador zonal de Salud Mental del Valle Medio. La ansiedad, el insomnio y las alteraciones del estado de ánimo aparecen entre las expresiones de ese malestar.


Para Mariana De León, directora de Dispositivos Intermedios de la Dirección Provincial de Salud Mental Comunitaria de Neuquén, el impacto no se reduce a una lista de síntomas. “Perder el laburo, la pérdida del empleo, va mucho más allá de no tener un ingreso estable”, advirtió. Explicó que también afecta la dignidad, deteriora los vínculos y limita los espacios recreativos, ya que la urgencia por “sostener el techo y la comida” desplaza otras necesidades.


Incluso para quienes conservan un trabajo formal, el sueldo perdió parte de su significado como recompensa. “Ahora la verdad es que pierde sentido porque vos cobras y ese dinero ya está gastado”, describió De León. Sostuvo que el contexto afecta distintas dimensiones de la vida y, entre ellas, la salud mental.


A ese escenario se suma el estigma. Schenkel comentó que la vergüenza y el temor todavía dificultan el pedido de ayuda. Frente a una demanda alta y recursos limitados, los equipos deben priorizar las situaciones de mayor vulnerabilidad, pero también construir otras formas de cuidado. “Cuidar la salud mental también es construir comunidades que sean más inclusivas y capaces de alojar diferencias”, enfatizó.

Los profesionales de la salud advierten que la crisis económica aumenta los padecimientos mentales. (Foto: archivo Matías Subat).

Redes comunitarias en Neuquén y Río Negro



De León situó allí el valor de los dispositivos comunitarios: no solo ofrecen atención, también permiten pertenecer a un grupo y romper el aislamiento. “La cuestión vincular social y la inclusión comunitaria es lo que nos sostiene como personas”, expresó y agregó: “Los dispositivos comunitarios sirven para tejer esta red de contención, donde las personas podamos pertenecer, permanecer”.


Neuquén cuenta con 11 centros de día distribuidos en distintas regiones. Son espacios ambulatorios, con talleres y seguimiento profesional, donde los usuarios pueden recuperar rutinas y asumir tareas compartidas. En algunos surgieron emprendimientos, como la elaboración de dulces en Villa La Angostura. La especialista destacó que, además de brindar un ingreso, permite ocupar un rol activo y recuperar autonomía.


Las huertas y las propuestas deportivas forman parte de esa misma perspectiva. Los dispositivos con alojamiento, en cambio, ofrecen un lugar para vivir durante una etapa del acompañamiento, con el objetivo de que las personas puedan estar en comunidad y no permanezcan allí de forma indefinida.


En Río Negro, Schenkel subrayó la presencia de servicios de salud mental comunitaria en los 36 hospitales, junto con centros de salud y dispositivos intermedios. En el Valle Medio, el teatro comunitario “La línea del borde” reúne a usuarios de distintos servicios y a vecinos. Su obra de este año, “No estamos solos”, expresa el sentido de la propuesta: compartir un escenario, fortalecer capacidades y dejar de lado las etiquetas.


“Ese lazo social es el que nos sostiene ante los momentos de desazón, incertidumbre y malestar”
, afirmó. Las experiencias artísticas, las casas de medio camino y los talleres de radio buscan restablecer vínculos familiares, barriales y laborales que muchas veces se debilitan durante una crisis.

Taller de radio en el hospital de Cipolletti. (Foto: Gentileza).

Acercar la escucha en el Día Mundial de la Salud Mental



En la región Confluencia de Neuquén, SaMA+ amplía la atención con equipos interdisciplinarios, primeras escuchas, demanda espontánea y espacios grupales, también en comisiones vecinales. Según Salud, la estrategia incluye equipos móviles, dispositivos accesibles y un polo para mujeres y diversidad ante situaciones de violencia.


La Provincia dispone de la línea Salud Mental Te Escucha, al 299 5358191, que articula demandas urgentes con la red pública. En Río Negro, Schenkel indicó que las emergencias tienen como referencia las guardias hospitalarias.


En el Día Mundial de la Salud Mental, los profesionales invitaron a apelar a la solidaridad y encontrar formas de acompañarse. “No necesitamos tener un padecimiento psíquico con un diagnóstico para generar espacios de encuentro”, remarcó De León. Schenkel, por su parte, puso en valor de las experiencias en primera persona: “También es importante poder escuchar a las personas que han transitado problemáticas de salud mental”.


El malestar no empieza ni termina en el consultorio. La incertidumbre económica, la pérdida del empleo y las dificultades para llegar a fin de mes atraviesan la salud mental y desafían al sistema sanitario. Este sábado 10 de octubre, Día Mundial de la Salud Mental, profesionales de Río Negro y Neuquén ponen el acento en fortalecer los vínculos y las redes comunitarias.

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