Guerra fría
RÍO NEGRO
ADRIÁN PECOLLO adrianpecollo@rionegro.com.ar
Weretilneck pule su renovada sociedad gubernamental, centrada en un gabinete fragmentado. Funda otro ciclo, con plazo delimitado. El paisaje de la elección del 2013 impondrá el nuevo punto de inflexión en el Frente para la Victoria. Hasta entonces, estará sujeto a dos planos definidos: la pertenencia o el destierro del gobierno. El andar tendrá un sinfín de hipótesis y conflictos, cuya resolución o no determinará si persiste cierto futuro compartido entre el gobernador y el PJ. El presente muestra a Weretilneck ocupado en edificar la nueva versión de su gobierno, concebido sobre la concesión de espacios a sus aliados. Quedan relativizadas otras condiciones, como coincidencias y confianza a los elegidos. En la búsqueda de reciprocidad otorgó lugares a referentes de la Nación, incluso importando sus internas, como la que anida en Agricultura y Ganadería. Río Negro espera mucho de ese ministerio frente a las carencias de la economía regional. Así, Julián Álvarez accede a Fruticultura por gracia de la secretaria Carla Campos Bilbao, mientras que Gustavo Contreras fue impuesto en Pesca por el ministro Norberto Yauhar, ambos estuvieron en el gobierno chubutense de Mario Das Neves. Ministro y secretaria tienen una vieja pugna. El miércoles, Weretilneck visitó a Yauhar con Álvarez. Esta promoción tiene algo de paradójico. Álvarez fue consultor del Pro-Río Negro, el mayor programa de financiamiento del BID que desplegó el radicalismo en las gestiones de Pablo Verani y de Miguel Saiz, y que implementó la Unidad Ejecutora a cargo de Oscar Gómez, con tantos logros como excesos. Es la blindada estructura, asentada en Buenos Aires, que Weretilneck está dispuesto a desmembrar tras detectar el financiamiento de contratos en favor del sector liderado por Miguel Pichetto. La vigilancia provincial siempre estuvo ausente en la Unidad Ejecutora. Tarde tal vez, esa misión debe ser igual bienvenida. La revisión plantea devolver cada proyecto al ministerio correspondiente, con los riesgos de una descentralización anárquica y de la continuidad de recursos dispersos y exagerados. El presente desnuda un mayor peligro: la vigencia de los créditos. La provincia consiguió extraordinarios financiamientos de organismos internacionales. Un reciente y reservado informe alerta de la posible pérdida de esos instrumentos. El análisis de un consultor desnuda programas descuidados –como el Productivo II– pero enfatiza que el gobernador aún no tuvo contacto con la máxima autoridad del BID en el país. No lo hubo con el boliviano José Luis Lupo Flores, quien dejó ese cargo para asumir la gerencia del Cono Sur, ni con su reemplazante, Hugo Flórez Timorán. Río Negro, además, no concurrió a la Asamblea Anual, en Montevideo. El trato o el destrato institucional, más allá de lo técnico, son centrales en el resultado de cada proyecto. La tan ineludible mirada de Weretilneck sobre la Unidad Ejecutora recién se originó con la disputa en el oficialismo. Mal puede ocuparse de estos asuntos si persiste en acaparar cada maniobra. La gestión falla entonces. El flamante equipo de gobierno sigue la impronta de transición por dos razones: el contexto irresuelto con el justicialismo y, en especial, con el senador Pichetto, y porque el gabinete no trasluce correspondencia ni confianza con el pensamiento del gobernador. Pocos logran ese estado óptimo –hoy sólo Marcelo Mango y Alejandro Palmieri, sumándose Fernando Vaca Narvaja–. El resto deberá ganarse esa certidumbre o estará perdido. Weretilneck traduce su sospecha en una fase de fiscalización continua. Ernesto Paillalef y el Movimiento Evita lograron el mando de Desarrollo Social, pero el gobernador les estableció un límite imponiendo a Elbi Cides –su allegado– en la principal secretaría, un virtual viceministro. La reacción de Paillalef fue el desdoblamiento de aquella cartera. Una parte quedará para Cides y en la otra nombrará a Luis Ostrej, un sociólogo a quien presentó como el “real viceministro”. Esos cargos no fueron oficializados, pero Desarrollo Social ya está dividida. Un inicial desgarro experimentó cuando Weretilneck resolvió excluir Deportes y Cultura, pasándolas a Turismo. Inquietó a Paillalef y entusiasmó a Ángel Rovira Bosch. Poco duró esa sensación. El titular de Turismo se sorprendió al ver que su segundo –Guillermo Soria– había sido eyectado por provenir del sector crítico. Molesto, Rovira Bosch amagó con irse pero se quedó, aunque antes se dedicó a regularizar los trámites firmados por el renunciado subsecretario. Hay confines abruptos en el mundo de Weretilneck. La reubicación de funcionarios pronostica otros problemas. Desplazó a César Del Valle, de Obras Públicas, y lo proyectó para la refundada Vialidad. ¿Era la mejor alternativa para transformar la compleja y sospechada Viarse? Seguramente, no. Se explica en otra concesión interna, el único engranaje de los cambios. Del Valle estará más complicado con la causa judicial que cuestiona que persistió en contratos directos para refacciones escolares cuando el permiso legislativo concluyó el 29 de febrero. Weretilneck prioriza pactos políticos y se aferra a la creencia de que los yerros de esos hombres extraños no desgastarán su figura. Cada conductor tuvo en su tierra funcionarios marginales y extravagantes, pero ninguno se salvó de sus transgresiones. Una historia paralela pretende Pichetto. Se impuso ignorar lo que ocurre en el gobierno. Batalla para callar. Su estrategia se asienta en lo que puede traer de Nación a Río Negro. Acuerda con los municipios planes habitacionales y desalojó a la provincia de los proyectos del Promeba en Bariloche y San Antonio, que se centrarán en esos gobiernos locales. El senador mantiene cierto contacto con la alianza gobernante a partir del jefe roquense Martín Soria. Ambos se juntaron en Buenos Aires y conservan ese lazo político, que será útil en los próximos tiempos, inciertos. La ofensiva al gobierno emergerá de la bancada disidente, liderada por Ariel Rivero, aunque la mayor embestida persistirá de parte de la legisladora Ana Piccinini. Habrá apoyo crítico, pero la verdadera disputa estará en el proyecto de Weretilneck de un STJ de cinco miembros, con un “cupo femenino”. El Ejecutivo afrontará un desafío porque necesita dos tercios de los votos legislativos para su aprobación. Se requerirá destreza oficial. Esa habilidad extraviada el martes cuando no pudo imponer en el Consejo de la Magistratura a su candidato a la Defensoría de SAO, acordado con el Colegio de Abogados. Piccinini volvió a ponerse enfrente y aglutinó votos con su par radical Adrián Casadei y la procuradora Liliana Piccinini. Víctor Sodero Nievas desempató en favor de esa ocasional oposición, ratificando la plasticidad de las conductas políticas. Ese fracaso oficialista renovó el plan de apartar a Piccinini de ese Consejo. En la sesión del viernes sería reemplazada por Arabela Carreras, hoy suplente. Comenzará otra escalada de enfrentamientos aunque ya existan inusuales trifulcas subterráneas. Weretilneck atesoró y reenvió a sus allegados un durísimo mensaje de texto enviado por Piccinini culpándolo de filtrar a la prensa el contrato de su hija con la Unidad Ejecutora. ¿El gobernador lo reservó para accionar judicialmente? Posiblemente. Conocedora, la legisladora hurga información y prepara su respuesta. Amenazas y disputas que prevalecen sobre la prometida tregua, tan primordial para ocuparse de la gestión.
DE DOMINGO A domingo
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