Rusia quiere reforzar su posición en la zona de Asia-Pacífico

Redacción

Por Redacción

Wolfgang Jung

Vladimir Putin, un ex-KGB, apuesta por recuperar el protagonismo de la era soviética, con otro sistema.

MOSCÚ.- ¿Mirará Rusia en el futuro más hacia el Este? El presidente Vladimir Putin anunció un mayor compromiso de su país en el área del Pacífico, aunque a la vez también prometió al mandatario estadounidense Barack Obama una estrecha cooperación con Occidente. Hace dos años Putin sorprendió a los participantes occidentales en una conferencia de seguridad en Munich con una serie de propuestas amistosas. El hombre fuerte de Rusia, a quien muchos consideran responsable del freno a la integración, abogó por una zona de libre comercio y alianzas en el sector energético. La Unión Europea (UE) y Estados Unidos reaccionaron eufóricos. Pero después vino la ducha de agua fría: en la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en Vladivostok, Putin defendió un mayor papel de Rusia en esa zona del mundo. Y el viceprimer ministro, Igor Shuvalov, anunció: “En diez años la APEC sustituirá a la UE como el mayor socio comercial de Rusia”. Moscú está buscando nuevas zonas de influencia. A diferencia de las potencias occidentales, este país con derecho de veto en la ONU está dispuesto a negociar en Cercano Oriente con los grupos extremistas Hamas y Hizbollah. Pese a ello, el peso de Rusia en esta región es menor que el que tenía en tiempos de la Unión Soviética. En cualquier caso, Moscú no ve el comienzo de un nuevo orden mundial en Cercano Oriente sino en la zona de Asia-Pacífico. Allí Rusia quiere jugar en primera línea con China y Estados Unidos. Y no es poco a lo que aspira Moscú, recordando sus viejos tiempos como centro del imperio soviético. Rusia quiere liderar la creación de una asociación de estados hasta el 2015 que sea el reflejo oriental de la UE: la unión euroasiática. ¿Se orienta, entonces, Rusia hacia el Este? Nikita Maslennikov, del Instituto de Desarrollo Moderno de Moscú, cree que no. Es cierto que el crecimiento económico abre nuevas perspectivas en Asia oriental, “pero sin la modernización del país no conseguiremos el éxito en el Este ni podremos mantener nuestra posición en Europa”, opina. Alexei Malashenko, del Centro Carnegie de Moscú, piensa de manera similar. “Las relaciones de Rusia con Occidente tienen normalmente muchos vaivenes”, indica. El Kremlin está indignado por un proceso antimonopólico contra Gazprom y se enfrenta además a Occidente por Siria e Irán. “Pero Putin sabe muy bien que en el día a día de la política Rusia depende de Occidente”. De hecho, el presidente ruso acaba de dar muestras de ello. Tras la reelección de Barack Obama en noviembre, invitó a su homólogo estadounidense a visitar pronto Moscú. “Tenemos que hacer avanzar las relaciones bilaterales en todas las áreas”, declaró el portavoz de Putin, Dmitri Peskov.


Wolfgang Jung

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