La UE, paralizada por la crisis y ante sí misma

Redacción

Por Redacción

BRUSELAS.- La Unión Europea (UE) está lejos de tener un papel de liderazgo en el mundo. Dos de sus miembros están en el Consejo de Seguridad de la ONU pero no existe una política exterior común y, por lo tanto, su influencia es limitada. Desde enero del 2011 la UE tiene el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE), encabezado por la británica Catherine Ashton. En teoría, este organismo debía mostrar al resto del mundo que Europa habla con una sola voz en temas de política exterior. Pero la realidad es diferente y el bloque se encuentra paralizado desde finales del 2009 ante crisis como la de Grecia, la crisis de deuda y el euro. Y el servicio diplomático de Ashton aún se encuentra en la fase de inventarse a sí mismo. Incluso en temas tan importantes como el conflicto de Gaza, aliados destacados como Alemania y Reino Unido no coinciden en lo que respecta a la estrategia a seguir. “Todas las otras cuestiones importantes, sobre todo las de política exterior y de seguridad, han sido completamente ignoradas”, se quejaba hace poco en un artículo el exministro de Relaciones Exteriores alemán Joschka Fischer. Una crítica que comparten muchos diplomáticos. Y, desde el Tratado de Lisboa, la política exterior no tiene espacio en las cumbres, a las que no asisten los ministros de ese sector. La UE ha definido el norte de África y los vecinos del este hasta el Cáucaso como las zonas en las que aspira a tener mayor peso en la política exterior. Se trata de regiones en las que los ministros de cada país suelen involucrarse, y no siempre de manera coordinada con Ashton u otras naciones europeas. Las actuaciones nacionales individuales suelen ser motivo habitual de conflicto en el bloque. En diciembre del 2011, cuando el SEAE cumplía justo un año, doce ministros de Relaciones Exteriores de la UE escribieron una carta crítica sobre el estado de la política exterior del bloque. Todos lamentaban las luchas de poder entre la Comisión Europea y el Consejo de Ministros dentro del SEAE. Pero también exigían una “optimización de las prioridades políticas” por parte de Ashton. Los críticos apuntan sobre todo a que el SEAE, con unos 3.600 funcionarios en 140 representaciones extranjeras y en la central de Bruselas, está muy poco presente en otras regiones del mundo, como Medio Oriente. Ashton opina que “no se trata de cambiar cosas en el SEAE”. Por el contrario, el ministro de Relaciones Exteriores checo, Karel Schwarzenberg, responde molesto todo lo contrario ante la pregunta de qué hay que modificar en el servicio: “Todo”.

Dieter Ebeling DPA


BRUSELAS.- La Unión Europea (UE) está lejos de tener un papel de liderazgo en el mundo. Dos de sus miembros están en el Consejo de Seguridad de la ONU pero no existe una política exterior común y, por lo tanto, su influencia es limitada. Desde enero del 2011 la UE tiene el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE), encabezado por la británica Catherine Ashton. En teoría, este organismo debía mostrar al resto del mundo que Europa habla con una sola voz en temas de política exterior. Pero la realidad es diferente y el bloque se encuentra paralizado desde finales del 2009 ante crisis como la de Grecia, la crisis de deuda y el euro. Y el servicio diplomático de Ashton aún se encuentra en la fase de inventarse a sí mismo. Incluso en temas tan importantes como el conflicto de Gaza, aliados destacados como Alemania y Reino Unido no coinciden en lo que respecta a la estrategia a seguir. “Todas las otras cuestiones importantes, sobre todo las de política exterior y de seguridad, han sido completamente ignoradas”, se quejaba hace poco en un artículo el exministro de Relaciones Exteriores alemán Joschka Fischer. Una crítica que comparten muchos diplomáticos. Y, desde el Tratado de Lisboa, la política exterior no tiene espacio en las cumbres, a las que no asisten los ministros de ese sector. La UE ha definido el norte de África y los vecinos del este hasta el Cáucaso como las zonas en las que aspira a tener mayor peso en la política exterior. Se trata de regiones en las que los ministros de cada país suelen involucrarse, y no siempre de manera coordinada con Ashton u otras naciones europeas. Las actuaciones nacionales individuales suelen ser motivo habitual de conflicto en el bloque. En diciembre del 2011, cuando el SEAE cumplía justo un año, doce ministros de Relaciones Exteriores de la UE escribieron una carta crítica sobre el estado de la política exterior del bloque. Todos lamentaban las luchas de poder entre la Comisión Europea y el Consejo de Ministros dentro del SEAE. Pero también exigían una “optimización de las prioridades políticas” por parte de Ashton. Los críticos apuntan sobre todo a que el SEAE, con unos 3.600 funcionarios en 140 representaciones extranjeras y en la central de Bruselas, está muy poco presente en otras regiones del mundo, como Medio Oriente. Ashton opina que “no se trata de cambiar cosas en el SEAE”. Por el contrario, el ministro de Relaciones Exteriores checo, Karel Schwarzenberg, responde molesto todo lo contrario ante la pregunta de qué hay que modificar en el servicio: “Todo”.

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