Papa reiteró que quiere trabajar especialmente por “los más pobres”
El jefe de la Iglesia Católica instó a no “tener miedo de la bondad” ni de la “ternura” y llamó a “todos los que ocupan puestos de responsabilidad en el ámbito económico, político o social” a ser “guardianes” de los demás seres humanos y del medio ambiente.
PALABRA PARA LÍDERES Y FIELES
El papa Francisco aseguró hoy ante los dirigentes y los miles de fieles presentes en la misa de inauguración de su pontificado que como jefe de la Iglesia católica se siente llamado a trabajar “especialmente” por “los más pobres” para “hacer brillar la estrella de la esperanza”.
“Custodiar toda la creación, custodiar a todos, especialmente a los más pobres, custodiarnos a nosotros mismos; he aquí un servicio que el Obispo de Roma está llamado a desempeñar, pero al que todos estamos llamados para hacer brillar la estrella de la esperanza: protejamos con amor lo que Dios nos ha dado”, dijo en su homilía el primer papa latinoamericano ante una Plaza de San Pedro repleta de fieles de los cinco continentes.
Interrumpido en varias ocasiones por aplausos de los presentes, el argentino Jorge Mario Bergoglio consideró el papa debe prestar un “servicio humilde” y “abrir los brazos para custodiar a todo el pueblo de Dios y acoger con afecto y ternura a toda la humanidad, especialmente los más pobres, los más débiles, los más pequeños”.
El jefe de la Iglesia católica instó a no “tener miedo de la bondad” ni de la “ternura” y llamó a “todos los que ocupan puestos de responsabilidad en el ámbito económico, político o social” a ser “guardianes” de los demás seres humanos y del medio ambiente.
“No dejemos que los signos de destrucción y de muerte acompañen el camino de este mundo nuestro”, dijo Francisco, quien recordó también que el mensaje central de la vida de San Francisco de Asis, en cuyo honor asumió el nombre de Francisco, es el de “tener respeto por todas las criaturas de Dios y por el entorno en el que vivimos”.
“Es custodiar a la gente, el preocuparse por todos, por cada uno, con amor, especialmente por los niños, los ancianos, quienes son más frágiles y que a menudo se quedan en la periferia de nuestro corazón”, afirmó.
Los fieles presentes rompieron en aplausos cuando el nuevo papa expresó al inicio de su homilía su “afecto y gratitud” a su predecesor Benedicto XVI, quien renunció el pasado 28 de febrero por motivos de salud. Francisco consideró que es “una coincidencia muy rica de significado” el que su entronización como papa coincida con el día de San José, que es también el santo de Joseph Ratzinger.
Al comienzo de la misa, Francisco recibió las insignias del poder papal: el palio y el anillo del Pescador. El palio es una estola de lana con tres cruces rojas que representa al Buen Pastor y que es la misma que utilizó Benedicto XVI. Le fue impuesto por el cardenal protodiácono, Jean Louis Tauran, el mismo que dio a conocer la elección de Francisco al término del cónclave en la tarde del miércoles pasado.
Por su parte, el decano del Colegio Cardenalicio, Angelo Sodano, entregó al papa el anillo del Pescador, que Francisco deberá llevar hasta que muera o renuncie, tal y como hizo Benedicto el pasado 28 de febrero. El anillo es de plata dorada y es obra del escultor Enrico Manfrini, autor de los anillos de los últimos pontífices.
Antes de que dieran inicio las celebraciones, Bergoglio recorrió la plaza en un jeep descapotable, saludando a las decenas de miles de fieles que se congregaron con motivo de la misa. Francisco se mostró vestido con su sotana blanca y avanzó entre la multitud a bordo del coche sin blindaje, saludando a izquierda y derecha. A mitad de trayecto, el papa bajó del coche para besar a un discapacitado. También besó a varios niños que le acercaron durante el recorrido.
Los fieles comenzaron a llegar desde primeras horas de la mañana a la Plaza de San Pedro, en la que ondeaban banderas de numerosos países, también de Argentina y varios países latinoamericanos. Según el Vaticano, en la misa de inauguración del pontificado participan delegaciones oficiales de 130 países.
Entre los asistentes se encuentran la presidenta argentina, Cristina Fernández, el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, la canciller alemana, Angela Merkel, o los presidentes de Brasil, Dilma Rousseff, y México, Enrique Peña Nieto. Desde España llegaron el presidente del gobierno, Mariano Rajoy, y los príncipes Felipe y Letizia, además de varios ministros.
También asistieron a la misa líderes judíos, musulmanes y de otras confesiones cristianas, entre otros el patriarca ortodoxo de Constantinopla, Bartolomeo.
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