Caso Aigo: indagatorias y final con incidentes
Un nutrido grupo que acompañaba a familiares del policía asesinado en Junín de los Andes agredió a Juan Marcos Fernández y a su esposa cuando ambos imputados salían de Tribunales.
José Cusit
JUNÍN DE LOS ANDES (ASM).- Un tumultuoso final tuvo la indagatoria a los imputados por falso testimonio y encubrimiento en el asesinato del policía José Aigo. Acompañantes de los familiares de la víctima la emprendieron a empellones, golpes y tironeos contra Marcos Fernández y su esposa, Analía Godoy, quienes minutos antes habían presentado sendas declaraciones por escrito ante el juez Andrés Luchino, sin someterse a preguntas. Ambos fueron revisados por un médico forense y abandonaron el juzgado de Junín de los Andes unos 90 minutos después, ya con fuerte custodia policial, la misma que prácticamente había estado ausente al momento de desatarse la refriega.
Fueron los agentes que estaban destacados en el hall de Tribunales quienes lograron rescatar de una potencial golpiza a Fernández, Godoy y al abogado defensor de ambos, Mariano Laprida.
Cuando salieron del despacho, en segundos se formó una “piña” humana de unas 30 personas en torno de los tres, y a punto estuvieron de lanzarlos al piso. Hubo golpes de puño y claramente se pudo ver como jalaron del cabello a Godoy, con intención de provocarle la caída. Finalmente, los policías lograron asir a Fernández y Godoy para llevarlos a una dependencia contigua, donde aguardaron para poder salir.
Por otra parte, trascendió que los escritos de ambos fueron presentados por Laprida a Luchino a modo de ampliación de indagatorias. Los jóvenes, hasta el presente, se habían negado a declarar como imputados pero ayer en los escritos reprodujeron en términos generales las testimoniales que habían prestado antes de ser sospechosos.
El asesinato ocurrió el 7 de marzo del 2012. Por el hecho están prófugos los ciudadanos chilenos Jorge Antonio Salazar Oporto y Alexis Cortés Torres. Ambos eran pasajeros de Fernández en la pick up de su propiedad, hasta el sangriento desenlace durante un procedimiento rutinario de control de tránsito. Allí Salazar Oporto mató a tiros al sargento cuando éste le solicitó documentos personales. Más tarde se conocería que ambos evadidos son miembros de organizaciones clandestinas surgidas en Chile que reivindican la lucha política armada.
Marcos habría admitido en la presentación de ayer que conocía a Salazar Oporto sólo por vecindad, ya que ambos se domiciliaban en el paraje Mallín Ahogado, provincia de Río Negro. Fernández había dicho en su primera testimonial que fue contratado por Salazar Oporto como “fletero” para llevarlo hasta la localidad de Aluminé. Pero ni el fiscal ni la querella creyeron esa versión, que a la postre terminó con la imputación de Fernández y de su compañera.
José Cusit
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