“¿Qué hará la señora cuando sólo sea Cristina?”

Redacción

Por Redacción

Como siempre, todo lo que firma Carlos Torrengo lo leo, muchas veces discrepando, como una especie de aplauso a su inteligencia y formación; además de su personalidad al dejar su casa abierta al que se quiere arrimar a través de su correo. El título del artículo es por demás elocuente. Descargando la dosis letal en el anteúltimo párrafo: “Y Cristina: ¿Y ella, luego de los dos años finales en el gobierno estará afuera del poder, pero seguirá en política mientras recorre tribunales?” Es sobre esto mi primera reflexión, de la que no caben discusiones. Si la Justicia actuara con los políticos, Cristina no encontraría espacio para recorrer tribunales, ¿o no? A continuación conjetura sobre la post-presidencia de: Perón, Frondizi, Illia, Cámpora, Isabel Perón, Raúl Alfonsín, Carlos Menem, Fernando de la Rúa, Eduardo Duhalde, Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Sorprendente y caprichoso fraccionamiento de nuestra breve historia en materia presidencial. Lo peor es que lo hace un especialista, profesor de Historia, a quien no preocupa en qué gastaron sus tiempos post-presidenciales: los militares Bignone, Galtieri, Viola, Videla, Lanusse, Levingston, Onganía, Leonardi y Aramburu. Para no recargarlos de apellidos ilustres no mencionaré a los presidentes civiles, desde Urquiza a Perón, muchos de ellos elegidos al “uso nostro”, ¿recuerdan la década infame?; más cuatro militares: Uriburu y tres que acompañaron a Perón. En fin, el poder y la política, como arguye en su última frase Torrengo. No pretendo hacer futurología sobre el provenir de Cristina, pero además de seguir haciendo docencia en política –Porque puede, ¿no?–, también su formación académica y su excelente memoria le permitirían escribir la biografía de su finado esposo, puesto que su redacción será proporcional a su oratoria y formación económica. Un gran capítulo de esa obra sobre Néstor Kirchner sería la histórica tratativa de la deuda externa, cositas que los urgidos por la salida de este histórico apellido –a pesar de ellos– del escenario político les hace manifestar cosas, como el artículo que estamos tratando, o algunas mucho más crueles, como ciertos periodistas que echan a volar plumitas sobre la salud mental de la presidenta. Lo peor es que tienen conocimientos técnicos sobre la salud, sin importar dañar la cabeza y los sentimientos a quienes se crucen. Muy a pesar de muchos amantes de la democracia y la prensa libre, con seguridad seguirá en política asistiendo a los distintos niveles de La Cámpora, pues dentro de los ejemplares de la oposición nacional supongo que no tiene cabida. Si escribiera un buen capítulo, sería la obra pública y el crecimiento interno de las distintas industrias. De los arbitrariamente apartados presidentes que menciona Torrengo, me voy a referir a dos, Perón y Menem. Pido disculpas a la memoria de Juan Domingo Perón por la compañía. Sobre Perón pienso que debería ser materia de estudio durante todo el nivel secundario, como forma de capacitación al ingreso de la historia política Argentina. Menem, el abogado riojano flojo de escrúpulos, pero ávido de neón y perfumes, más todas las cosas que aparecieron en el ejercicio del poder, regresó a la política porque necesita la impunidad como nadie. Es una triste figura. Pero en sus dislocados arrebatos hizo una hazaña histórica. Ante las deudas de conciencia, si es que la tiene, derogó la ley Nº 3318 (Servicio militar obligatorio, a partir del asesinato del soldado Carrasco). Con la norma legal acababa de quitarle a la oligarquía nacional el partido militar, que la volvía indestructible a partir del poder de las armas, de allí el entrecruzamiento de apellidos célebres, etc. Había castrado al padrillo, fuente de toda clase de robos y fortunas mal habidas. Duró esta institución nacional hasta el 5/3/94, o sea, 93 años. Era el sueño de Roca. De no ser por el hecho que originó la medida, no hubieran dudado un segundo en avasallar los derechos de los ciudadanos y Carlos y Cristina Fernández de Kirchner serían uno de esos hechos de los cuales la Historia oficial envuelve en su amnesia. Señor Torrengo, yo no me apuraría en tratar de adivinar el porvenir de la señora presidenta en funciones, elegida por la ciudadanía. Rodolfo Derriba: DNI 7.560.897 Cipolletti


Como siempre, todo lo que firma Carlos Torrengo lo leo, muchas veces discrepando, como una especie de aplauso a su inteligencia y formación; además de su personalidad al dejar su casa abierta al que se quiere arrimar a través de su correo. El título del artículo es por demás elocuente. Descargando la dosis letal en el anteúltimo párrafo: “Y Cristina: ¿Y ella, luego de los dos años finales en el gobierno estará afuera del poder, pero seguirá en política mientras recorre tribunales?” Es sobre esto mi primera reflexión, de la que no caben discusiones. Si la Justicia actuara con los políticos, Cristina no encontraría espacio para recorrer tribunales, ¿o no? A continuación conjetura sobre la post-presidencia de: Perón, Frondizi, Illia, Cámpora, Isabel Perón, Raúl Alfonsín, Carlos Menem, Fernando de la Rúa, Eduardo Duhalde, Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Sorprendente y caprichoso fraccionamiento de nuestra breve historia en materia presidencial. Lo peor es que lo hace un especialista, profesor de Historia, a quien no preocupa en qué gastaron sus tiempos post-presidenciales: los militares Bignone, Galtieri, Viola, Videla, Lanusse, Levingston, Onganía, Leonardi y Aramburu. Para no recargarlos de apellidos ilustres no mencionaré a los presidentes civiles, desde Urquiza a Perón, muchos de ellos elegidos al “uso nostro”, ¿recuerdan la década infame?; más cuatro militares: Uriburu y tres que acompañaron a Perón. En fin, el poder y la política, como arguye en su última frase Torrengo. No pretendo hacer futurología sobre el provenir de Cristina, pero además de seguir haciendo docencia en política –Porque puede, ¿no?–, también su formación académica y su excelente memoria le permitirían escribir la biografía de su finado esposo, puesto que su redacción será proporcional a su oratoria y formación económica. Un gran capítulo de esa obra sobre Néstor Kirchner sería la histórica tratativa de la deuda externa, cositas que los urgidos por la salida de este histórico apellido –a pesar de ellos– del escenario político les hace manifestar cosas, como el artículo que estamos tratando, o algunas mucho más crueles, como ciertos periodistas que echan a volar plumitas sobre la salud mental de la presidenta. Lo peor es que tienen conocimientos técnicos sobre la salud, sin importar dañar la cabeza y los sentimientos a quienes se crucen. Muy a pesar de muchos amantes de la democracia y la prensa libre, con seguridad seguirá en política asistiendo a los distintos niveles de La Cámpora, pues dentro de los ejemplares de la oposición nacional supongo que no tiene cabida. Si escribiera un buen capítulo, sería la obra pública y el crecimiento interno de las distintas industrias. De los arbitrariamente apartados presidentes que menciona Torrengo, me voy a referir a dos, Perón y Menem. Pido disculpas a la memoria de Juan Domingo Perón por la compañía. Sobre Perón pienso que debería ser materia de estudio durante todo el nivel secundario, como forma de capacitación al ingreso de la historia política Argentina. Menem, el abogado riojano flojo de escrúpulos, pero ávido de neón y perfumes, más todas las cosas que aparecieron en el ejercicio del poder, regresó a la política porque necesita la impunidad como nadie. Es una triste figura. Pero en sus dislocados arrebatos hizo una hazaña histórica. Ante las deudas de conciencia, si es que la tiene, derogó la ley Nº 3318 (Servicio militar obligatorio, a partir del asesinato del soldado Carrasco). Con la norma legal acababa de quitarle a la oligarquía nacional el partido militar, que la volvía indestructible a partir del poder de las armas, de allí el entrecruzamiento de apellidos célebres, etc. Había castrado al padrillo, fuente de toda clase de robos y fortunas mal habidas. Duró esta institución nacional hasta el 5/3/94, o sea, 93 años. Era el sueño de Roca. De no ser por el hecho que originó la medida, no hubieran dudado un segundo en avasallar los derechos de los ciudadanos y Carlos y Cristina Fernández de Kirchner serían uno de esos hechos de los cuales la Historia oficial envuelve en su amnesia. Señor Torrengo, yo no me apuraría en tratar de adivinar el porvenir de la señora presidenta en funciones, elegida por la ciudadanía. Rodolfo Derriba: DNI 7.560.897 Cipolletti

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