Noema Acuña y un crimen que lleva 11 años sin sospechosos

Vivía en Cutral Co y la asesinaron cuando iba en su auto hacia Neuquén. La abandonaron en la meseta.

Redacción

Por Redacción

Fernando Ranni

CUTRAL CO (ACC).- Hace 11 años que la familia de Noema Acuña reclama saber quién o quiénes la asesinaron y por qué. Hoy se cumple otro aniversario y la causa no tiene imputados desde que desvincularon por falta de pruebas a los detenidos que el día del homicidio se habían fugado de la Comisaría 14º, cuando en Cutral Co se desarrollaba el acto por el aniversario de la ciudad. Acuña salió de su casa rumbo a Neuquén para pagar la cuota de su Chevrolet Corsa, el mismo en el que fue asesinada. Fue el viernes 25 de octubre de 2002. Aprovechó el día porque en la ciudad se había dispuesto asueto por los festejos. Su cuerpo fue hallado en la meseta, en Neuquén, semienterrado, y el auto fue abandonado en Cipolletti. La causa recayó en la titular de la Fiscalía de Graves Atentados, Sandra González Taboada. Desde hace algunos meses, el fiscal Maximiliano Breide Obeid lleva el caso. “Ojalá algún día podamos saber quién o quiénes la asesinaron y por qué motivo”, dice su hermano Marcial. Noema trabajaba como secretaria en una inmobiliaria de la ciudad. Su otra hermana, Josefa, recordó que primero todas las líneas de investigación apuntaron a los cinco prófugos, pero “siempre sostuvimos que no podían ser ellos porque el horario no coincidía. Las evidencias que encontraron en las uñas de Noema, luego de las pericias y el ADN, nunca coincidieron”, recalcó. Y desde entonces, la causa nunca tuvo un imputado. Josefa es vehemente al señalar que a su entender “fue una muerte por encargo”, pero aclara: “si me piden pruebas, no las tengo…”. “En una oportunidad un comisario nos dijo que por qué no investigábamos nosotros. Y yo me preguntó qué podemos hacer nosotros si no tenemos medios y además no nos corresponde”. “Noema era muy reservada, por eso se nos hace difícil. Nunca dijo si tenía un problema con alguien”, recuerda. El sobrino Pablo Hodola, a quien Noema crió como a un hijo porque su hermana Sirena y su esposo son desaparecidos de la última dictadura militar, dijo que fue recibido por el fiscal Breide Obeid, quien “naturalmente pidió tiempo para empezar a consustanciarse con la causa”. Nos habló de “disponer nuevas medidas y estamos esperando”, dijo. A la familia, constituida como querellante, le preocupa que la causa pueda prescribir. “Nos dicen que no, siempre y cuando se dispongan medidas o nuevas líneas de investigación; como la sangre y el resto de piel que encuentran en la manos de mi tía, eso no se profundizó”, acotó Pablo, reiterando su pedido “a la comunidad, a los vecinos, a que se acerquen y no tengan miedo de decir si vieron algo. Un crimen no puede quedar impune, es algo que duele mucho y no se puede vivir con esta ausencia”.


Fernando Ranni

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