Pasó de novio a tratante y proxeneta: lo condenaron
La joven estuvo más de un año sometida en Roca. Un cliente la ayudó a escapar.
ROCA
ROCA.- Oscar Maurice “Cuvi” Cuviller (43) llevaba tres años viviendo con su novia de 24 años en Tres Arroyos cuando le propuso, en agosto de 2007, “ir a buscar trabajo a Río Negro”. En el camino, previo obligarla a mentir a sus padres sobre el destino del viaje, le aclaró que el fin verdadero era ingresarla en el circuito de la prostitución en cabarets del Alto Valle. El Cristal, que funcionaba en Bolivia y Belgrano de Roca, era su primer destino. Y ella, ya doblegada a fuerza de violencia física y psicológica, aceptó. “Si lo amaba, tenía que hacerlo”, dijo en el juicio oral que se realizó en agosto ante el Tribunal Oral Federal de Roca.
Surge del fallo que condenó a Cuviller a 4 años y medio de cárcel que al llegar a la terminal de Roca “la entregó a Rolando Rubén Borrego, el dueño del cabaret” y que a partir de ese día vivió tres meses en Cristal, prostituyéndose, mientras su novio cobraba lo producido “de manos directas de Horacio Justino, encargado del local”.
Todo empeoró cuando regresó a vivir con “Cuvi”, porque él la llevaba todas las noches a Cristal y la retiraba a la mañana siguiente, y durante el día la “forzaba a prostituirse con otros clientes vía telefónica cerca de la vivienda, donde la tenía bajo custodia durante el día, apropiándose también del dinero de estos clientes”, sostuvo la fiscal Mónica Belenguer en su alegato. Para junio de 2008, le había sumado un puesto como prostituta en el cabaret Halloween de Neuquén, adonde la mandaba controlada por otra mujer que trabajaba para él, mientras ella iba sumando costillas fisuradas y marcas en el rostro producto de la violencia cotidiana.
Fue gracias a un cliente de Neuquén del cual se enamoró que pudo escapar de “Cuvi” en noviembre de 2008. Pero entonces siguieron las amenazas y hasta un intento de secuestro. Tal era su estado de sumisión en ese momento que cuando el hombre la rescató en Roca, con toda naturalidad, ella le entregó a él su documento y todo el dinero que tenía encima.
En el juicio Cuviller se defendió asegurando que fue “todo una confabulación” en su contra, que eran amigos, que vivían juntos sólo para compartir gastos y que tal vez “ella hizo todo esto por no tener cómo explicarle a su familia lo que hacía”. Su defensor Gustavo Palmieri, en consecuencia, pidió la absolución, mientras que Belenguer reclamó 8 años de condena.
Los jueces Eugenio Krom, Armando Mario Márquez y Orlando Coscia detectaron “el peso de la verdad” en el testimonio de la víctima, avalado por pericias psicológicas sobre su “dependencia emocional”. También valoraron numerosos mensajes de texto intimidatorios y el testimonio de un policía de Roca que, en un control de documentación, notó nerviosa a la chica y le preguntó si alguien le manejaba la plata. Ella le dijo que lo hacía su pareja, pero que era “algo temporal porque después iban a casarse y a formar una familia”.
Por todo, lo condenaron como autor de los delitos de “trata de persona mayor de 18 años en la modalidad acogimiento y con fines de explotación sexual, agravado por su condición de conviviente, en concurso ideal con promoción y facilitación de la prostitución de persona mayor de edad, en concurso real con amenazas”. (Redacción central)
ROCA
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