Caso Nahuelquín: las sospechas caen sobre la viuda
“Me extraña que no se haya podido defender”, declaró un testigo.
BARILOCHE
BARILOCHE (AB).- Verónica Arellano se mantuvo ayer inmutable los segundos que Aníbal Riquelme se quebró cuando recordó los intentos por salvarle la vida a su medio hermano, Jorge Nahuelquín. La mujer sólo se mostró algo perturbada cuando declaró un amigo de su esposo. El testigo recordó que la víctima era un hombre fuerte, estaba muy bien entrenado y sabía técnicas de defensa personal. “Me extraña muchísimo que no se haya podido defender de una agresión”, afirmó el hombre. Pero no involucró a la mujer en el crimen.
Ninguno de los cinco testigos que declararon ayer en la segunda jornada del juicio contra Arellano observó el homicidio de Nahuelquín. A la mujer, de 39 años, se le atribuye el hecho que ocurrió la madrugada del 21 de abril de 2011, en la casa 116 del barrio 150 Viviendas de esta ciudad. Según la acusación fiscal, Arellano aprovechó que Nahuelquín estaba dormido y en estado de ebriedad, le ató las manos para que no pudiera defenderse y lo asfixió ahorcándolo con un cable o un elemento similar.
Luego trasladó el cuerpo y lo depositó frente al domicilio. Para despistar a los investigadores supuestamente le hizo un corte en el cuello, cuando Nahuelquín ya había muerto. La mujer, cuando declaró en la etapa de instrucción, negó el hecho y atribuyó el homicidio de su marido a un presunto ajuste de cuentas entre el Sindicato de Comercio local y su cuñado Alejandro “Taca” Nahuelquín. Sostuvo que la madrugada del 21 de abril de 2011 su esposo salió a buscar un taxi. Y después lo encontró en la puerta de su casa muerto, aunque dos hermanos de la víctima declararon que llamaron esa mañana a la mujer, que les explicó que su esposo estaba en el baño y no los podía atender.
Los abogados querellantes Mario Altuna y Mariela Taboada, que representan a la madre de la víctima, abonan la hipótesis de que la mujer mató a Nahuelquín. También el fiscal Eduardo Fernández sigue esa línea.
Varios testigos que declararon dejaron en claro que el matrimonio estaba en crisis. Señalaron que Nahuelquín había iniciado los trámites para divorciarse porque su esposa tenía una relación extramatrimonial con un policía federal con el que hoy está en pareja y tiene un hijo de 9 meses. Afirmaron que Nahuelquín tenía posibilidades de quedarse con los dos hijos del matrimonio y la casa.
Un vecino declaró ayer que no escuchó la madrugada del crimen ningún ruido procedente de la casa de la víctima que está pegada a su vivienda. Afirmó que ni los perros ladraron. Los hijos del matrimonio dormían en la vivienda.
La cuñada de la imputada declaró ayer que Nahuelquín estaba tirado en una veredita a metros de su casa. Tenía una remera, no tenía calzado y sólo medias blancas.
Un hermano de Arellano dijo que como hacía frío la mañana del crimen entró a la casa y buscó para que se abrigara su hermana una campera que era de la víctima y que tenía la billetera en su interior.
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