Equilibrio

Al MPN le sobran herramientas para conseguir los votos que le faltaránen la próxima Legislatura. En poco más de un mes se definiránlos candidatos a diputados nacionales que competirán en las PASO.

Redacción

Por Redacción

NEUQUÉN

Las boletas electorales del 26A todavía aletean en el lento escrutinio definitivo y la vorágine de inauguraciones y actos oficiales entró en pausa, pero los estrategas políticos ya ponen la mente en las elecciones que faltan este año, en el período de gobierno 2015/2019, en las candidaturas a gobernador del 2019. Suena alejado de las necesidades cotidianas de la ciudadanía pero es un proceso habitual; conviene contabilizarlo al analizar algunos movimientos que se ven y se verán en estos días.

El oficialismo provincial, es sabido, sigue invicto pero su desempeño bajó. El Movimiento Popular Neuquino obtuvo apenas el 26% de los votos y otros diez puntos más gracias al aporte de sus colectoras, las tres encabezadas por dirigentes de Plottier, ciudad donde además perdió. Si Omar Gutiérrez era un candidato débil, instalado gracias al apoyo del gobernador Jorge Sapag, qué decir ahora que está parado sobre un piso histórico de votos.

El resultado se proyecta en la Legislatura: a partir del 10 de diciembre el oficialismo quedará lejos de la mayoría con apenas 12 diputados propios más tres de aliados “directos”. La mitad más uno del cuerpo son 18. En los papeles, ni siquiera podrá convocar a sesión sin ayuda y tampoco tendrá mayoría en las comisiones. Ni hablar si necesitara reunir dos tercios.

Para el MPN no es una situación nueva. Varias veces en el pasado recurrió al auxilio de aliados que aparecieron justo cuando los necesitaba, procedentes de partidos que estaban en teoría en la vereda de enfrente. Sucede que a veces las calles son estrechas y las veredas casi se tocan; en otras ocasiones son avenidas y el cruce es más notorio. Hay ejemplos multicolores, basta rastrearlos con un poco de memoria.

Un exdiputado que transitó más de un período legislativo en una banca opositora todavía se lamenta porque no pudieron reunir firmas suficientes para cambiar el reglamento interno de la cámara cuando el bloque de Jorge Sobisch estaba en desventaja. Que el MPN no tenga mayoría no quiere decir que la oposición le va a gobernar la provincia desde la Legislatura.

“Ellos tienen muchos recursos”, dice el exdiputado y deja flotando el término de tinte ambiguo. En esa misma época que referimos, Sobisch y su mano derecha en la cámara Osvaldo Ferreyra fueron filmados con cámara oculta por el diputado opositor Jorge Taylor, al que le ofrecieron un crédito en Lecop (¿alguien se acuerda de los Lecop? Año 2002) a cambio de que diera quórum. Hay otros casos igual de burdos, incluido el de un exlegislador investigado por presunto enriquecimiento ilícito después de cambiar su voto.

Son ejemplos de épocas más rústicas. Es cierto que el MPN necesitará votos en la Legislatura, pero tiene en sus manos las herramientas políticas necesarias para conseguirlos sin incurrir en tales conductas. Es, por otra parte, lo mínimo esperable.

Ahora mismo la vicegobernadora Ana Pechen se precia de que mientras la cámara estuvo bajo su presidencia la enorme mayoría de las leyes salió por consenso. La Legislatura tiene, en este último tramo, un archipiélago de bloques. Reunir voluntades para formar mayoría costará más o menos, pero al gobierno le sobran herramientas.

Hagamos un juego en la mesa de arena: Horacio Quiroga, tercero en la elección de gobernador, tendrá un puñado de diputados que, podría pensarse, le responderán en la próxima Legislatura. Hay antecedentes de buena relación entre el intendente y el gobierno provincial (a veces por conveniencia, a veces por resignación). Un poco de diálogo podría ser suficiente para lograr acompañamiento mutuo, máxime si el intendente repite. ¿Y todo lo que se dijeron en la campaña que acaba de terminar? “En política los agravios prescriben a los 60 días”, repite siempre Jorge Sapag citando a su padre Elías.

También es pública la buena relación que, en general, mantienen los diputados kirchneristas con el sapagismo. Como reflejo, quienes le responden al gobernador en el Congreso nacional han acompañado, en numerosas ocasiones, los proyectos de Cristina Fernández.

El 10 de diciembre cambiarán el gobierno provincial y el nacional; seguramente se construirán nuevas relaciones, con su correlato de coincidencias y discrepancias. Ni más ni menos que como ahora.

Facilitarle la gestión a un intendente de la oposición, acompañar el proyecto de un diputado que llegó por otro partido, incluso ceder, en un rapto de enorme generosidad, la vicepresidencia segunda de la cámara, son apenas algunas de las herramientas políticas a las que podría echar mano el oficialismo en caso de necesidad para controlar la Legislatura.

Claro que siempre debe tenerse presente que se trata de personas, y las conductas humanas no responden en forma automática al mando de una botonera. Y, para más datos, se trata de negociaciones políticas, donde las variables se cruzan en múltiples direcciones.

Regresemos al Frente para la Victoria y sus colectoras. Sumaron 11 escaños, nada despreciable cifra, pero no es arriesgado vaticinar que cierta inestabilidad caracterizará a esa bancada. Sus integrantes acompañaron la candidatura a gobernador de Ramón Rioseco, poco más los unió. En rigor al intendente de Cutral Co le “responden” sólo tres. Suena a poco para declararse líder de todo el espacio, aunque sea buen piso para mantener poder de negociación.

Si Rioseco quiere seguir creciendo, cualquiera podría decir, lo que menos le conviene es bajar al llano. Bloqueada judicialmente hasta ahora su posibilidad de repetir en el municipio, se rumorea que podría ocupar una candidatura a diputado nacional. El mes que viene empiezan a vencer plazos para presentar listas en las PASO de agosto, así que las definiciones están cerca.

También, claro, se conocerán los candidatos de las otras agrupaciones políticas. Este año Neuquén elige dos diputados nacionales y, a no olvidarlo, un representante al Parlasur.

En resumen, el MPN deberá ceder algo de terreno para mantener un delicado equilibrio que le permita gobernar. La oposición, esta vez, podrá ejercer de contrapeso. La oportunidad queda servida para que se imponga el diálogo político en su máxima expresión.

Guillermo Berto

gberto@rionegro.com.ar

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