Una mesa servida entre caníbales
Maduro en la política, Horacio Quiroga, el intendente de Neuquén que capitaliza el triunfo de Cambiemos en la provincia, no es de los que se engolosinan ante la primera prueba de amor. Por supuesto que disfruta del beneficio de la oleada macrista, pero lo hace con cierta prudencia por reflejos del pasado: ya experimentó el impacto de la amplitud térmica que existe entre el calor de los abrazos por un éxito y la frialdad que envuelve una derrota.
Quiroga explica el triunfo del domingo último con cuatro argumentos: la gestión municipal, la unificación de las elecciones de concejales con la de diputados, el clima político favorable nacional y el perfil de los candidatos que encabezaron las listas. “A David Schlereth es más fácil venderlo que al pan caliente”, expresa el intendente entre sus íntimos sobre el diputado electo al que le atribuye “un gran futuro”, calificación que expone prematuramente la interna que empieza germinar en Cambiemos por la sucesión en el Municipio.
En sectores del gobierno provincial definen al intendente como “un resucitado”. Hasta hace poco tiempo lo imaginaban “desconectando cables” en forma pausada para entrar en un período más reposado, una vez finalizada su gestión en el 2019. Quiroga hoy se ríe de esa calificación y hasta la hace suya para provocar. “Soy un resucitado”, dice con intención de recrear cierto misterio característico del inframundo.
El intendente es un “tiempista” que calcula acciones y gestos permanentemente, más allá de su reconocida inclinación a expresar ideas sin frenos para discutir la coyuntura. Quiroga ahora quiere centrarse en la conducción de Cambiemos para que la interna avance de un modo controlado, y en simultáneo construir una alternativa al MPN para el 2019. Por ahora él dice que no es tiempo de ponerle nombre a las candidaturas, pero los que leen la partitura en clave política saben que eso no es verdad. ¿Con quién lo hará? Después de las elecciones, Quiroga se comunicó Ramón Rioseco, del Frente Neuquino, que salió cuarto y logró un caudal de votos nada despreciable. La puerta que se empezó a abrir hace unos dos años, aunque después quedó en modo de espera, sigue sin llave. Cuentan en el Municipio que el intendente le dijo al dirigente de Cutral Co “Salí a caminar de nuevo”.
Quiroga ya aceleró el paso e infectó como un virus la interna del MPN con un pequeño movimiento de alto impacto. La visita que hizo esta semana a la Legislatura para hablar con sus diputados fue importante porque bajó línea para que hagan más política, dentro y fuera del edificio. Pero el daño real lo causó con la visita y la fotografía junto al vicegobernador Rolando Figueroa, simulando bajo un gesto protocolar una jugada netamente política.
El intendente logró exponer, aún más de lo que estaba, la grieta que divide a Figueroa del gobernador Omar Gutiérrez, y de paso habló con el “dueño” de un voto que puede ser decisivo en el nuevo Concejo Deliberante, el de Juan Luis Ousset, que reporta al vicegobernador.
Por la picardía de un encuentro que se puede calificar de muchas maneras pero en absoluto de inocente, Figueroa enfrentó reacciones y es posible que pague algún costo interno. El gobernador le respondió con una ironía –“Lo que está de moda es la selfie”, dijo–, y también recibió reproches de algunos de sus diputados.
La celebración de un triunfo zonal como el que obtuvo el MPN en localidades del norte cuando el partido sufrió una contundente derrota en el balance final fue interpretada en sectores del oficialismo como un gesto de egoísmo político. El puntapié para abrir esta polémica lo dio Quiroga con una felicitación explícita, a partir de la influencia que tiene el vicegobernador en esa región.
El quiroguismo está convencido de que el MPN entró en una etapa de canibalismo porque cada vez hay menos para repartir en el Estado que creó. Y el intendente demostró que está dispuesto a fomentarlo y a pelear agendas provinciales como el reclamo que se conoció ayer por una millonaria deuda de regalías.
En sectores del gobierno provincial definen al intendente como “un resucitado”. Quiroga hoy se ríe de esa calificación y hasta la hace suya.
El armado de una alternativa al MPN para el 2019 ya comenzó. Después de las elecciones hubo un llamado telefónico a Ramón Rioseco.
Datos
- En sectores del gobierno provincial definen al intendente como “un resucitado”. Quiroga hoy se ríe de esa calificación y hasta la hace suya.
- El armado de una alternativa al MPN para el 2019 ya comenzó. Después de las elecciones hubo un llamado telefónico a Ramón Rioseco.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora