“Adiós a Tilo Rajneri”

Por Redacción

Ha partido Tilo Rajneri. Un pionero en muchos sentidos. Un hombre comprometido con su tiempo. Un verdadero mecenas del arte y de la cultura de la Patagonia. Un profundo pensador de los problemas argentinos. Y también un lúcido escritor de obras de ficción, en las cuales tomó en muchos casos, para sus desarrollos, la geografía patagónica, pero sin restar para nada el carácter universal de sus temas que, de hecho, tienen la atemporalidad y el fuera de espacio de las imaginaciones. Entre la colección de más de 600 libros dedicados por sus autores y que componen los anaqueles de mi biblioteca, que frecuento con mayor afecto, se encuentran dos dedicados de puño y letra por el Tilo, en el mes de diciembre del año 1992, en el balneario Las Grutas: “Los encuentros desencuentros”, donde me expresa que los mares son, de algún modo, nuestros. Y tenía razón. Para Tilo, para mí, para Víctor Menjolou, César Lorenzo y tantos otros compañeros en aquellos años de bohemia y de sueños, el mar de Las Grutas con su flujo y reflujo, de alguna forma, nos juntaba y nos unía siendo un poco nuestro. El otro libro que tengo dedicado por Tilo es “El terrorismo del progreso y otros ensayos”, al cual suelo volver muchas veces para abrevar en su pensamiento. Con su letra manuscrita y una gran rúbrica que abarca un buen espacio de la página me escribió: “A Jorge, con afecto por las afinidades”. Allí en Las Grutas, donde éramos vecinos, tenía el sueño de traer, nada más y nada menos que a la Región Sur, música de cámara, es decir música clásica. Empeño que lamentablemente nunca se pudo concretar. Hablábamos de muchas cosas, pero sobre todo de cultura, de arte, de libros y de poetas. Me solía contar que muchos de los cuentos de sus libros de ficción algo tenían de biográficos, pero que lo más importante era dejar unas pinceladas de algunos personajes singulares de la región y rescatar situaciones ocurridas en la tierra rionegrina. Así, tenía cuentos ambientados en el Alto Valle de Río Negro y también en la playa de Las Grutas, escenarios donde –me decía– nacían esos “encuentros-desencuentros” que tanto lo preocupaban. El Tilo, con Víctor Menjolou, con el comandante Scheller, con el poeta Héctor Meis y con tantos otros amigos, estará siempre ligado a aquellos años cuando Las Grutas era una pequeña villa y el progreso no había cambiado tanto su aspecto pueblerino. Es bueno saber que hay hombres que a lo largo de su intensa actividad dejan improntas. Huellas que son imprescindibles en la vida de los pueblos y muy en especial cuando pertenecen al campo de la cultura, que es el abono para hacer mejores hombres y ciudadanos. Tilo Rajneri fue uno de ellos. Puede descansar en paz. Jorge Castañeda Escritor – Valcheta

Jorge Castañeda Escritor – Valcheta