a la harina”



“Vivía con diarrea y vómitos. Mi mamá me cuidó de chiquita y crecí comiendo polenta, arroz y compota, le dijeron que iba a tener que aprender a convivir con esos síntomas”, recordó. Hasta que a sus 36 años fue insostenible, ya que el malestar no la dejaba ni mantenerse de pie. “Pensaban que era gastroenteritis, después me sacaron la apéndice sin tener apendicitis, pero nada me calmaba. Hasta que después de ver a muchos médicos un gastroenterólogo me escuchó y me dijo: sos celíaca”.

La noticia marcó un antes y después en la vida de Karina Villarruel (43), una roquense que de un día para el otro cambió radicalmente su dieta, y su calidad de vida. “Nunca me drogué, no sé lo que es, pero te aseguro que fue terrible la abstinencia a la harina al principio, pero lo logré”.


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