Anarquía salarial
Si alguien pensó que una reducción salarial de esta envergadura aplicada al personal de las fuerzas de seguridad federales (sobre las cuales recaen cada vez más tareas, funciones y carga horaria) no iba a generar reacciones, cometió un grave error de cálculo y simplemente actuó con un desconocimiento que no encuentra excusa. Si bien puede ser difícil aceptar que se trata de un error de gestión, la realidad es que de eso se trata. El detonante es claro. Pero cabe señalar que durante los últimos años se anarquizó la política salarial de las Fuerzas Armadas y de las fuerzas de seguridad. Se optó por otorgar suplementos por encima de los salarios con un doble propósito: por un lado, no pagar los aportes sobre una parte del salario –que en promedio puede llegar a la mitad– y, por otro, reducir el costo de los retiros. El personal en actividad estaba cobrando en muchos casos entre dos y tres veces más que los retirados. El problema es que quien está en actividad se retirará tarde o temprano y ésta es una de las causas que emergen en este reclamo. Sobre esta situación se han planteado decenas de miles de juicios por parte del personal retirado y en actividad, muchos de los cuales tienen sentencia favorable. Quienes la tienen cobran más que otros de igual grado que no la tienen o no iniciaron juicio, ateniéndose a órdenes de la superioridad. Esto ha llevado a que personal de jerarquía superior pueda recibir menos salario de bolsillo que un subalterno. Posiblemente la inusitada medida de rebajar los salarios ha sido un intento fallido de reordenar la anarquía salarial en la que se encuentran estas instituciones, sin advertir las consecuencias. Pero el detonante también ha permitido que emergiera una situación subyacente que conjuga una política inadecuada respecto de las fuerzas de seguridad con una actitud política por parte del gobierno nacional, que muchas veces no interpreta a las fuerzas como un área esencial del Estado y del servicio público. (*) Abogado y politólogo. Dirige el Centro de Estudios Nueva Mayoría
Rosendo Fraga (*)
Si alguien pensó que una reducción salarial de esta envergadura aplicada al personal de las fuerzas de seguridad federales (sobre las cuales recaen cada vez más tareas, funciones y carga horaria) no iba a generar reacciones, cometió un grave error de cálculo y simplemente actuó con un desconocimiento que no encuentra excusa. Si bien puede ser difícil aceptar que se trata de un error de gestión, la realidad es que de eso se trata. El detonante es claro. Pero cabe señalar que durante los últimos años se anarquizó la política salarial de las Fuerzas Armadas y de las fuerzas de seguridad. Se optó por otorgar suplementos por encima de los salarios con un doble propósito: por un lado, no pagar los aportes sobre una parte del salario –que en promedio puede llegar a la mitad– y, por otro, reducir el costo de los retiros. El personal en actividad estaba cobrando en muchos casos entre dos y tres veces más que los retirados. El problema es que quien está en actividad se retirará tarde o temprano y ésta es una de las causas que emergen en este reclamo. Sobre esta situación se han planteado decenas de miles de juicios por parte del personal retirado y en actividad, muchos de los cuales tienen sentencia favorable. Quienes la tienen cobran más que otros de igual grado que no la tienen o no iniciaron juicio, ateniéndose a órdenes de la superioridad. Esto ha llevado a que personal de jerarquía superior pueda recibir menos salario de bolsillo que un subalterno. Posiblemente la inusitada medida de rebajar los salarios ha sido un intento fallido de reordenar la anarquía salarial en la que se encuentran estas instituciones, sin advertir las consecuencias. Pero el detonante también ha permitido que emergiera una situación subyacente que conjuga una política inadecuada respecto de las fuerzas de seguridad con una actitud política por parte del gobierno nacional, que muchas veces no interpreta a las fuerzas como un área esencial del Estado y del servicio público. (*) Abogado y politólogo. Dirige el Centro de Estudios Nueva Mayoría
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