“Anda en paz Madiba, ya corriste tu carrera”
Así despidió a Mandela su nieta Nandi, en una ceremonia que unificó los honores propios del entierro de un gran estadista con la tradición de su tribu, en la pequeña aldea de Qunu.
QUNU, Sudáfrica.- Nelson Mandela fue sepultado ayer en la tierra que tanto amó, en un funeral que incluyó una salva de 21 cañones y sobrevuelos de aviones militares, así como la alabanza de un líder nativo ataviado con una piel de leopardo sobre los hombros. El féretro fue hecho descender a la tierra por militares que lo llevaron a la tumba de la familia en las colinas de Qunu, una aldea rural de unos 300 habitantes ubicada en el este de Sudáfrica, que fue el hogar de la infancia del líder contra el apartheid y primer presidente democrático de su país. Allí descansan también los restos de sus hijos Thembekile, Makgato y Makaziwe. Unas 450 personas asistieron al sepelio. Otras 4.000, algunas cantando y bailando como homenaje, se reunieron en un campo de las afueras de la aldea, en una enorme carpa acondicionada para dar el último adiós a Mandela, quien falleció el 5 de diciembre. Su retrato tenía delante 95 velas, las cuales representaban cada año de su destacada vida. Las canciones y discursos en la ceremonia fueron transmitidos en enormes pantallas en el área. Participaron allí cientos de personas vistiendo los colores del Congreso Nacional Africano, el movimiento de liberación convertido en partido político que Mandela lideró. Su féretro, cubierto por la bandera nacional, descansaba sobre una piel de vaca, como manda la costumbre, junto a un atril donde los oradores pronunciaron sus discursos. “Un gran árbol ha caído, ahora se dirige a casa para descansar con sus antepasados’’, dijo el jefe tribal Ngangomhlaba Matanzima, cubierto con una piel animal, mientras en el sector de la carpa, en las afueras de Qunu, un grupo de zulúes con sus históricos ropajes de guerra ejecutó una danza ceremonial en homenaje a quien consideraban otro gran guerrero más. En la ceremonia oficial el presidente del país, Jacob Zuma, otro de los oradores, dijo que Mandela fue “lo que toda una nación necesitaba en un momento tan crítico” y sostuvo que los masivos funerales fueron el modo de superar el “dolor” de todos los que “no supimos afrontar la realidad de que era mortal”. Nandi Mandela dijo que su abuelo iba descalzo a la escuela en Qunu cuando era niño y pese a todo se convirtió en presidente y referente mundial. “Nos corresponde a cada uno de nosotros lograr lo que queramos en la vida’’, reflexionó. Y en la lengua xhosa se refirió a su abuelo por su nombre de clan: “Anda en paz, Madiba. Anda en paz a la tierra de nuestros antepasados; ya corriste tu carrera’’. Ahmed Kathrada, otro activista antiapartheid que estuvo preso en la Isla de Robben con Mandela, contrapuso con la voz quebrada su recuerdo del prisionero sobrado de fuerzas que conoció hace 67 años y la imagen reciente de Madiba en el hospital. La viuda de Mandela, Graça Machel, y su primera esposa, Winnie Madikizela-Mandela, lucieron pañuelos negros y típicos vestidos xhosa. Entre los invitados a la ceremonia hubo figuras de todo tipo: desde veteranos del ala militar del Congreso Nacional Africano hasta el príncipe Carlos de Gran Bretaña, el príncipe Alberto II de Mónaco, la estrella de tevé estadounidense Oprah Winfrey, el empresario multimillonario Richard Branson y el ex primer ministro zimbabuense Morgan Tsvangirai. (AP y Télam)