La rockera francesa que dejó los viajes por el mundo para construir su refugio en un paraíso de Córdoba
Kamsou abandonó la vida nómade cuando conoció las sierras cordobesas. Allí, a pulmón, levantó su casa de ladrillones crudos y revoque a la cal. Trece meses de obra, autogestión y una apuesta donde el arte, el monte y la libertad se cruzan en Traslasierra: "Animarse es creer en un sueño".

Hay decisiones que fracturan el mapa de una vida para ponerlo todo en pausa. Eso fue exactamente lo que hizo Kamsou, una artista francesa de 36 años que, tras cruzar fronteras y acumular sellos en el pasaporte por distintos continentes, decidió dejar la vida nómade para elegir un destino imprevisto: el monte profundo de Traslasierra, en la provincia de Córdoba. «Una rockstar aprendiz«, como se presenta, que al fin encontró su lugar en el mundo.
Antes de que el silencio serrano se convirtiera en su paisaje cotidiano, su biografía se sacudió al ritmo del movimiento. Vivió y trabajó en naciones tan diversas como Malaui, Burkina Faso, Líbano, Estados Unidos y Brasil. Pero un día pensó que ya era tiempo de frenar con tantos viajes. Su radicación en el oeste cordobés respondió a la idea de encontrar arraigo y profundizar su obra.
Del hogar sobre ruedas al refugio de ladrillón
El desembarco en las sierras se materializó en un proyecto físico y estético de autogestión. La construcción de su vivienda —bautizada por ella como «El Templo»— demandó 13 meses de obra.
Cuando llegó al terreno virgen, antes de que las paredes principales tomaran altura, Kamsou vivió apostada en una casilla rodante emplazada en el mismo predio. Lejos de ser descartada, aquella estructura primitiva tuvo una segunda vida: una vez finalizada la casa de material, la reconvirtió y hoy funciona como el espacio donde estacionan los visitantes.
La casa fue levantada con ladrillón crudo y revoque a la cal, priorizando texturas nobles que dialogan de forma directa con la tierra y el entorno agreste.
El diseño arquitectónico también contempla soluciones y sutilezas pensadas por y para el monte, como la futura instalación de un techo de chapa transparente sobre la galería, un recurso clave para filtrar la luz solar cruda y jugar con la luminosidad natural según las horas del día.
También planea sumar terminaciones exteriores de acabados marmolados en dos tonos de rosa, para fusionando la rusticidad del ladrillo con una estética disruptiva y personal.
Vivir en la casilla rodante al principio le enseñó las reglas del monte: hay que adaptarse al ritmo de la naturaleza antes de pretender imponerle una estructura.
Autogestión emocional y vida en el monte
Para la artista habitar el monte es un acelerador de proyectos y una pieza fundamental de su obra. Lejos de vivir en el hermetismo su día a día se nutre también de la dinámica social de Traslasierra, entrelazándose con redes de cooperación y proyectos junto a otros residentes locales y extranjeros que eligen la movida cultural de la región.
Sin ir más lejos, este viernes dos de octubre en La Rosadita, el castillo de la culltura de la localidad Las Tapias en Traslasierra, Kamsou será protagonista de un show en vivo, una proyección y una fiesta electrónica junto a la banda de artistas que viven en la zona.
Kamsou no buscaba una casa perfecta ni moderna; buscaba un templo que reflejara su propio camino, con sus texturas rústicas y sus toques de color en medio de la sierra. Como ella misma dice: «Animarse es creer en un sueño». El de ella, si bien vive en soledad en el monte cordobés, también lo siente parte de un sueño colectivo, el de todos los que apuestan por una vida distinta, mejor, en Traslasierra.
Contacto: @kamsou.music
Entrevista: De Música Rutera
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