Así es Coober Pedy, el pueblo de Australia donde las casas se construyen bajo tierra para escapar del calor
En pleno desierto australiano existe una ciudad donde gran parte de la población vive bajo tierra. Nacidas en antiguas minas de ópalo, estas viviendas mantienen una temperatura estable durante todo el año y son consideradas un ejemplo de arquitectura bioclimática y diseño adaptado al clima extremo.
Cuando se habla de arquitectura sostenible, muchas veces se piensa en paneles solares, techos verdes o materiales reciclados. Sin embargo, en el corazón del desierto australiano existe un ejemplo mucho más radical: una ciudad donde las casas desaparecen bajo la superficie para aprovechar la temperatura natural de la tierra.

Se trata de Coober Pedy, una pequeña localidad del estado de Australia Meridional que se convirtió en un caso de estudio para arquitectos e ingenieros de todo el mundo. Allí, las temperaturas estivales pueden superar los 50 °C, por lo que desde hace más de un siglo sus habitantes encontraron una solución tan simple como efectiva: construir sus viviendas dentro de antiguas minas de ópalo.

Hoy, alrededor de la mitad de sus cerca de 2.000 habitantes vive en estas viviendas subterráneas conocidas como dugouts, donde la temperatura interior se mantiene de forma natural entre 19 °C y 25 °C durante todo el año, prácticamente sin necesidad de aire acondicionado o calefacción.
Una arquitectura que utiliza la tierra como aislante natural
La clave del funcionamiento de estas viviendas está en la masa térmica del terreno.

Al excavar varios metros bajo la superficie, la roca actúa como un enorme aislante natural que evita las bruscas variaciones térmicas del exterior. Mientras afuera el calor puede resultar insoportable durante el día y las noches son muy frías, en el interior las temperaturas permanecen casi constantes.
Este principio, conocido como arquitectura semienterrada o earth-sheltered architecture, es uno de los recursos bioclimáticos más eficientes porque reduce drásticamente el consumo energético destinado a climatización.
Casas que nacieron de las minas de ópalo

Coober Pedy fue fundada en 1915, cuando se descubrieron importantes yacimientos de ópalo, una piedra preciosa por la que la ciudad todavía es reconocida como una de las principales productoras del mundo.

Los primeros mineros comenzaron a reutilizar las galerías excavadas para protegerse del clima extremo y, con el paso del tiempo, aquellas cuevas improvisadas evolucionaron hasta convertirse en verdaderas viviendas.
Actualmente existen casas de todos los tamaños: desde pequeños departamentos hasta residencias de 450 metros cuadrados, muchas de ellas conectadas entre sí mediante túneles excavados directamente en la roca.
Interiores modernos que sorprenden
Aunque desde el exterior apenas se distinguen algunas entradas, chimeneas y conductos de ventilación, el interior de estas viviendas se asemeja al de cualquier casa contemporánea.

Cuentan con livings, dormitorios, cocinas, baños, iluminación eléctrica, internet y todas las comodidades habituales. Las paredes conservan el color natural de la arenisca, mientras que los ambientes suelen presentar techos curvos tallados directamente en la roca.
Los conductos verticales permiten renovar el aire y controlar la humedad, mientras que la baja permeabilidad térmica del terreno mantiene un clima confortable durante todo el año.
Mucho más que viviendas: una ciudad completa bajo tierra
La arquitectura subterránea no se limita a las casas.

Con el tiempo también se construyeron hoteles, iglesias, restaurantes, museos, galerías de arte e incluso comercios bajo tierra, conformando una ciudad donde buena parte de la vida cotidiana transcurre lejos del sol abrasador del desierto.

Esta singular forma de urbanismo convirtió a Coober Pedy en un destino turístico internacional y en escenario de películas como Mad Max Beyond Thunderdome, Priscilla, la reina del desierto y Pitch Black.
Un ejemplo de arquitectura climática cada vez más estudiado

Frente al aumento de las temperaturas provocado por el cambio climático, numerosos especialistas vuelven a mirar hacia Coober Pedy como un modelo de arquitectura pasiva.

El caso demuestra que, más allá de la tecnología, el diseño puede aprovechar las condiciones naturales del entorno para crear edificios energéticamente eficientes. La tierra funciona como una envolvente térmica permanente que reduce el consumo eléctrico y mejora el confort interior, un concepto que hoy inspira proyectos de viviendas sustentables en distintas partes del mundo.


En pleno desierto australiano existe una ciudad donde gran parte de la población vive bajo tierra. Nacidas en antiguas minas de ópalo, estas viviendas mantienen una temperatura estable durante todo el año y son consideradas un ejemplo de arquitectura bioclimática y diseño adaptado al clima extremo.
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