Así es la casa de Germán Martitegui: sin electricidad, cocina a leña y materiales 100% naturales

Germán Martitegui vive parte de su tiempo lejos de la ciudad, en una casa construida sobre una isla del Delta. Se trata de una vivienda ecológica, hecha con materiales naturales y pensada para funcionar sin electricidad ni servicios tradicionales. 

Redacción

Por Redacción

Germán Martitegui encontró su lugar en el mundo lejos de las cámaras, los flashes y el ritmo frenético de la ciudad. El reconocido chef eligió una isla en el Delta para construir su refugio más personal: una casa ecológica, sin electricidad, sin agua corriente y hecha completamente con materiales naturales. 

La casa no fue pensada como una residencia permanente ni como un proyecto turístico. Funciona, más bien, como un lugar de retiro al que Germán Martitegui llega para descansar y cambiar el ritmo después de semanas de trabajo intenso en MaterChef y en sus locales gastronómicos. 

El acceso ya marca una diferencia dentro del hogar del reconocido chef: la vivienda está ubicada en una zona del Delta a la que solo se llega en lancha, una condición que obliga a organizar cada visita de otro modo. 

La construcción está realizada principalmente con madera y fibras naturales, elegidas por su adaptación al paisaje del Delta y por su bajo impacto. No hay una búsqueda estética llamativa ya que la estructura se integra al entorno y acompaña el terreno sin modificarlo de manera agresiva. 

La casa funciona sin electricidad ni agua corriente, un dato que condiciona la vida diaria desde el primer momento. La luz natural ordena los horarios y las actividades se ajustan a esas condiciones, sin demasiadas alternativas. 

El diseño se centra en lograr una buena ventilación cruzada y una circulación natural del aire. Las aberturas están ubicadas estratégicamente para aprovechar el clima del Delta y minimizar la necesidad de sistemas artificiales de ventilación. 

Un interior simple, organizado en función del uso sin electricidad 


El interior elegido por Martitegui mantiene una estética austera, con muebles de líneas simples y materiales livianos. Predominan los colores neutros y no hay objetos que estén solo para completar una escena. 

La cocina, aun tratándose de la casa de un chef, está equipada con lo básico. No hay electrodomésticos ni equipamiento profesional, sino utensilios esenciales, pensados para adaptarse a las condiciones del lugar. 

Uno de los espacios más usados es el balcón, desde donde se observa el río y la vegetación que rodea la isla. No funciona solo como mirador, sino como un punto habitual de descanso y permanencia. 


Germán Martitegui encontró su lugar en el mundo lejos de las cámaras, los flashes y el ritmo frenético de la ciudad. El reconocido chef eligió una isla en el Delta para construir su refugio más personal: una casa ecológica, sin electricidad, sin agua corriente y hecha completamente con materiales naturales. 

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