Lujo campestre, piedra y arte: así es la espectacular mansión de Eduardo y Elina Costantini en Nordelta
En el universo de las viviendas de alta gama, pocas propiedades logran equilibrar arquitectura, paisaje y arte con la naturalidad que exhibe la residencia de Eduardo y Elina Costantini en Nordelta. Implantada sobre un terreno de cuatro hectáreas en La Isla, uno de los sectores más exclusivos de la denominada “Ciudad Pueblo” de Tigre, la casa se presenta como un ejercicio de lujo silencioso donde la calidad espacial prevalece sobre la ostentación.
Una arquitectura que dialoga con la naturaleza

Desde el exterior, la vivienda revela una estética inspirada en la arquitectura de montaña contemporánea. Los muros revestidos en piedra natural, las cubiertas inclinadas y la utilización de materiales nobles construyen una imagen sólida y atemporal, profundamente integrada al paisaje.
La presencia del verde es protagonista. El proyecto aprovecha la amplitud del terreno para generar una transición fluida entre arquitectura y naturaleza, donde jardines, árboles y áreas de descanso funcionan como una extensión de los espacios interiores.
Lejos de los diseños que buscan imponerse sobre el entorno, la residencia apuesta por una integración armónica, utilizando una paleta de colores terrosos que refuerza el vínculo visual con el paisaje.
Luz natural y espacios de gran escala

Uno de los aspectos más destacados del proyecto es el uso de grandes superficies vidriadas. Los ventanales de piso a techo permiten maximizar el ingreso de luz natural y, al mismo tiempo, enmarcan las vistas hacia el exterior como si se tratara de obras de arte vivas.

La arquitectura aprovecha la amplitud del lote para generar ambientes abiertos y generosos, donde la percepción del espacio se potencia gracias a los techos altos y a la continuidad visual entre los distintos sectores de la vivienda.
La luz se convierte así en un material más del proyecto, modificando constantemente la atmósfera de los ambientes a lo largo del día.
El arte como parte de la arquitectura

La colección artística ocupa un lugar central dentro de la casa. Más que un elemento decorativo, las obras dialogan con la arquitectura y forman parte de la experiencia espacial.
Las paredes de piedra funcionan como telón de fondo para pinturas y esculturas contemporáneas que aportan color, textura y movimiento. El resultado es una vivienda que refleja la estrecha relación de sus propietarios con el mundo del arte y el diseño.
Bibliotecas, piezas escultóricas y obras de gran formato aparecen integradas de manera orgánica dentro de los ambientes, generando una convivencia natural entre arquitectura y colección.
Materiales nobles y lujo silencioso

La residencia adopta los principios del denominado quiet luxury, una tendencia que prioriza la calidad constructiva, el confort y la permanencia por encima de los elementos llamativos.
Madera, piedra, textiles naturales y una cuidada selección de mobiliario construyen una atmósfera sofisticada pero serena. La combinación entre superficies revestidas en materiales cálidos y sectores dominados por el blanco genera un interesante contraste entre rusticidad y contemporaneidad.
El diseño interior evita los excesos y apuesta por la armonía visual, donde cada elemento encuentra su lugar dentro de una composición equilibrada.
Un refugio contemporáneo en Nordelta

Más allá de su escala y exclusividad, la casa se destaca por su capacidad para combinar arquitectura, paisaje y arte en un mismo lenguaje. La residencia de los Costantini demuestra cómo una vivienda puede transformarse en una experiencia espacial completa, donde la naturaleza, la luz y las obras de arte conviven como parte de un único proyecto.

El resultado es una casa que trasciende la idea tradicional de mansión para convertirse en un refugio contemporáneo, diseñado para disfrutar del entorno y celebrar el valor de los espacios bien construidos.

En el universo de las viviendas de alta gama, pocas propiedades logran equilibrar arquitectura, paisaje y arte con la naturalidad que exhibe la residencia de Eduardo y Elina Costantini en Nordelta. Implantada sobre un terreno de cuatro hectáreas en La Isla, uno de los sectores más exclusivos de la denominada “Ciudad Pueblo” de Tigre, la casa se presenta como un ejercicio de lujo silencioso donde la calidad espacial prevalece sobre la ostentación.
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