«Ya no pensamos en construir para Suiza, sino para Túnez»: el cambio climático y las conclusiones del Congreso Mundial de Arquitectos

Diez mil profesionales se reunieron en Barcelona para debatir los desafíos de la construcción que viene. La emergencia que genera el cambio climático, la reutilización material y la vivienda como un derecho básico no negociable, tres ejes de la hoja de ruta.

Por Redacción

De cara al Mediterráneo, los arquitectos definieron seis posicionamientos éticos y prácticos para transformar la profesión. Foto Anna Más

El XXIX Congreso Mundial de la Unión Internacional de Arquitectos (UIA) convirtió a Barcelona en el epicentro global del debate sobre el futuro del entorno construido.
Bajo el lema “Becoming. Architectures for a Planet in Transition” (Devenir. Arquitecturas para un planeta en transición), el encuentro reunió a diez mil profesionales para abandonar el paradigma de la construcción pasiva y asumir la responsabilidad de la disciplina ante la emergencia climática y la desigualdad social.
En la conclusiones de “La Declaración de Barcelona”, elaboraron un manifiesto estructurado en seis posicionamientos éticos y prácticos para transformar la profesión:


1. La vivienda es un derecho no negociable


Para la UIA, el acceso a un hogar se define estrictamente como un derecho humano no negociable y se rechaza su uso como un instrumento financiero de inversión o lucro.


2. Fin de la tabula rasa


Lo ya construido es la materia prima principal mediante la apuesta estricta por la economía circular y la renovación del parque inmobiliario existente.


3. Un enfoque más allá de lo humano


La arquitectura debe dejar de verse a sí misma como el centro absoluto. Se reconoce que los seres humanos comparten el planeta con otras especies y que se debe responder a los límites ecológicos de la Tierra.


4. El impacto planetario de lo local


Se asume la hiperconciencia de que cualquier intervención urbana local repercute de forma directa en el equilibrio ecológico global.


5. La fusión de tecnología y la tradición


El futuro exige combinar la innovación técnica contemporánea con el conocimiento constructivo tradicional para reducir los costos ambientales.


6. La belleza como derecho, no como privilegio.

La calidad arquitectónica y el valor estético del espacio público se reivindican como necesidades colectivas indispensables para la salud pública y el bienestar.”


Este fue el cierre de La Declaración de Barcelona: “La historia no preguntará qué redactamos en Barcelona, sino qué fuimos capaces de construir gracias a ello.”


Aprender de Túnez para construir en Suiza

Una de las presentaciones más impactantes fue la de Philippe Rahm, reconocido arquitecto suizo radicado en Francia. “Ya no estamos en un clima europeo, sino en el del sur de España o del norte de África: ya no pensamos en construir para Suiza, sino para Túnez”, dijo. Propone diseñar con parámetros climáticos: “Se puede sobrevivir mejor ante un colapso, si hay un apagón o si la energía se encarece”.

Durante en el encuentro de arquitectos, se realizacion exposiciones en «Las Tres Chimeneas» de Sant Adrià de Besòs en Barcelona, ​​una antigua central térmica.


Referente de la arquitectura termodinámica o climática, remarca que la función primordial de la edificación debe ser la gestión de la temperatura, la luz, el aire y la humedad (crear un microclima cómodo y eficiente) en lugar de centrarse únicamente en la estética-geométrica.Rahm sugiere aprender de la arquitectura vernácula de las regiones cálidas. Citó estos ejemplos:

  • Persianas y toldos como los de Sevilla.
  • Celosías y musharabiyyas (típicas en Túnez y el norte de África): bloquean la radiación solar directa y dejan pasar el viento.
  • Construcción subterránea o de gran inercia térmica y ventilación natural para mitigar el calor.


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