La “grieta”, versión brasileña
Amistades arruinadas; padres e hijos enemistados: para millares de brasileños la tormenta política se ha extendido hasta la sala de sus casas y sobre todo, a las redes sociales.
Es el caso de Dayse Lima, una funcionaria pública de 54 años de Río de Janeiro. Furiosa con los ataques políticos que le profirió vía Facebook su hijo Gustavo, de 27 años, decidió retirarle la palabra y bloquearlo. Lima trabaja en la Comisión Nacional de Energía Nuclear y es una férrea defensora de Rousseff y de los programas sociales del PT. Su hijo Gustavo, experto en regulación económica en el sector de energía, quiere ver en prisión a todos los corruptos. “Mi hijo fue haciendo comentarios provocativos en Facebook y acabé bloqueándolo”, cuenta Lima. Se dejaron de hablar y luego se reconciliaron, pero sus visiones aún son como el agua y el aceite.
P- ¿De qué se acusa a Rousseff?
R- Está acusada de violar las leyes fiscales al trasladar fondos oficiales a fines distintos a los asignados antes de su campaña de reelección del 2014, ocultando un deficit fiscal. Rousseff asegura que no hizo nada que no hicieran gobiernos anteriores. Afirma que no se la acusa de un delito, lo que obligadamente debe ser la base del juicio político.
P- ¿Cuál es el paso siguiente?
R- Si una mayoría simple de los senadores vota a favor del juicio, Rousseff quedará suspendida del cargo y el vicepresidente, Michel Temer (foto) asumiría el cargo. El Senado tiene 180 días para votar si retira a Rousseff definitivamente. Si eso sucede, Temer completaría el período hasta el 31 de diciembre de 2018.
P- ¿Se podría frenar el proceso?
R- El gobierno y la oposición han interpuesto apelaciones en la Justicia sobre el proceso. Así que una corte o un juez podrían intervenir y paralizarlo.
Un proceso que aún está en duda
Un proceso que aún está en duda