Aviación regional en la Patagonia

En el ámbito internacional, e inclusive en Latinoamérica, el desarrollo de las líneas aéreas regionales ha tenido un crecimiento exponencial en los últimos años. Estas compañías, que han transformado el sector de la aviación mundial cubriendo rutas de baja densidad (no rentables para las troncales), son consideradas como el sector más dinámico y próspero de la industria aeronáutica en el siglo XXI. Argentina, lamentablemente, no ha seguido la tendencia internacional sino que, muy por el contrario, ha desarticulado su sistema de vuelos regionales. A fines de los 80 y durante la década de los 90 operaban entre siete y nueve líneas aéreas regionales en todo el país. En la Patagonia, concretamente, lo hacían cuatro (TAN, Sapse, Kaikén y El Pingüino), las que en conjunto daban una solución de conectividad aérea integral a toda la región. La mayoría de las ciudades y destinos turísticos de la Patagonia eran servidos con frecuencias diarias y ciudades como Jacobacci, El Bolsón, Loncopué (complejo turístico Caviahue-Copahue), Chos Malal, Malargüe, Cutral Co, Rincón de los Sauces, Puerto Deseado y Esquel, entre otras, que disponían de vuelos regulares, hoy han quedado prácticamente sin servicios aéreos, incluyendo la conectividad internacional con el sur de Chile (Puerto Montt, Temuco y Concepción). La situación macroeconómica comparativa de la región patagónica entre los períodos 1988-2000 vs. 2001-2012 nos muestra un crecimiento del orden del 100% en cualquiera de las variables. Es decir que la actividad económica de la Patagonia en la década de los 90 era exactamente la mitad del entorno económico actual, con la diferencia de que en aquella época operaban cuatro líneas aéreas regionales y en la actualidad (con el doble de posibilidades y necesidades de un servicio aéreo) no existe ninguna basada en la región, sólo algunos vuelos. Esta diferencia de frecuencias diarias nos muestra claramente la situación del sistema regional anterior en comparación con el actual, a pesar de que en todas las rutas del sur el factor de ocupación promedio de estos vuelos nunca bajó del 65%, es decir que la falta de servicios aéreos no puede atribuirse a un problema de mercado. Tampoco la podemos atribuir a la crisis del 2002, que afectó a todas las líneas aéreas en el país, porque luego, y a partir del 2005, se presentaron varios proyectos privados argentinos para reinstalar líneas aéreas en el sur. Estos proyectos regionales, que ya han sido calificados por la misma Secretaría de Transporte de viables y sustentables sin subsidios, no han sido autorizados hasta la fecha y están demorados por la focalización del Estado nacional en la cuestión de Aerolíneas Argentinas. En cuanto a las flotas, y si comparamos la situación actual con la década anterior, nos encontraremos con una situación crítica. En los 90 (y según el año que se considere) operaba un total de 35 aeronaves turbohélices en el país, 16 en la Patagonia, que cubrían toda la región. Hoy ninguna está basada en el sur. En Brasil, por tomar un ejemplo y sin considerar las flotas de las troncales TAM, GOL y Avianca Brasil, el sistema de vuelos regionales se ha reactivado fuertemente en los últimos años. Las líneas aéreas regionales operan actualmente 170 aeronaves de menor porte, cubriendo 147 destinos domésticos, servidos en general en frecuencias diarias. Cabe aclarar que en su gran mayoría el sistema de regionales de los 90 no contaba con ningún tipo de subsidio, salvo algunas rutas específicas servidas por TAN (Transportes Aéreos Neuquén), que mantenía un régimen de complementación económica, en ciertos vuelos declarados de interés para la Nación y sólo cuando el factor de ocupación de estos vuelos no alcanzara a cubrir los costos directos de explotación. Muy diferente del régimen de subsidios al combustible o a la ocupación de la década actual. Conclusión La Argentina, a diferencia de la evolución mundial, ha retrocedido en materia de vuelos regionales en comparación con la década de los 90. Se observa una desarticulación del modelo regional, pese a que el turismo en el país, más aún en Patagonia, es una de sus principales industrias. Las líneas aéreas regionales funcionan como complemento de las troncales y Aerolíneas Argentinas sería la primera beneficiaria y la que tendría mayores fortalezas competitivas con la reactivación del sistema. Los modelos aeronáuticos de hoy se miden por su impacto en la economía, además de su incidencia en la vinculación. En los casos de las regiones patagónica y central, la cuestión de la vinculación aérea y la conectividad son estratégicas, pero la reactivación del sistema de vuelos regionales es clave para su desarrollo económico. La reorganización del sistema de vuelos regionales debería ser una cuestión prioritaria de nuestra política de aviación comercial, sobre todo porque existen grupos de inversores argentinos dispuestos a reorganizar el modelo, basando las líneas aéreas en el interior (sur) con aeronaves turbohélices de última generación. Es importante volver a colocar a nuestro país en el contexto internacional, donde se comprueba un crecimiento sostenido del mercado regional, y dar una solución de conectividad e integración al sistema de transporte aéreo nacional con el consiguiente desarrollo económico del interior, sobre todo de la Patagonia. (*) Consultores aeronáuticos

Diego García Laborde y Daniel Alanís (*)


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