Balseiro, la historia del científico visionario en escena

Una obra de teatro con sello barilochense basada en la vida del referente del científico José Balseiro. Estrena este viernes 2 en La Baita y repite el sábado.

Por Redacción

ESPECTÁCULOS

Claudio Andrade

candrade@rionegro.com.ar

La vida de José Antonio Balseiro fue una película. No por casualidad Arturo López Dávalos, junto a Norma Badino, escribió una biografía dedicada al magnifico personaje: “Crónica de una Ilusión” (FCE). Ahora es el turno de una obra teatral con la firma de López Dávalos y la del actor y productor teatral Maxi Altieri y con la dirección de Alfredo Fidani. Entre todos construyeron esta pieza –“Balseiro: un arquitecto en la tormenta” – que pone la mirada en los principales acontecimientos de la historia de un verdadero proto hombre que impulsó la física y la investigación científica en la Argentina. Se estrenará el viernes a las 21, y repite el sábado, en el Teatro La Baita de Bariloche con las actuaciones de actores barilochenses Alejandro Bellver, Julio Benítez, Luis Caram, “Cacho” Carranza, Pablo Costa y “Charlie” Rolón.

Balseiro fue un hijo de su tiempo pero supo imaginar un futuro en el que la Argentina sería capaz de obtener cierto protagonismo si invertía en el terreno científico. Justamente llegó a Bariloche para desenmascarar un proyecto de fusión nuclear liderado por Ronald Richter que terminó en un burdo truco de mago de calesita. En internet puede leerse completo el informe que elaboró Balseiro para el entonces presidente de la Nación Juan Domingo Perón donde no deja margen para la sospecha acerca de la rigurosidad de su análisis. “De acuerdo con lo expresado en el informe adjunto no me cabe ninguna duda respecto al carácter de los trabajos allí realizados. Las experiencias presenciadas no muestran en ninguna forma que se haya logrado realizar una reacción termonuclear controlada, tal como lo afirma el Dr. Richter. Todos los fenómenos que allí se observan no tienen ninguna relación con fenómenos de origen nuclear. Es de importancia señalar también, que la forma de operar del Dr. Richter deja mucho que desear del punto de vista del método científico. Mi experiencia de trato con personas de formación científica y de criterios académicos me sugiere que actitudes tomadas por el Dr. Richter están lejos de poder ser interpretadas como las divulgadas excentricidades atribuidas a los hombres de ciencia. A esto debo añadir que en conversaciones mantenidas con el Dr. Richter sobre diversos temas de física ha mostrado, o un desconocimiento sorprendente en una persona que emprende una tarea de tal magnitud, o ideas muy personales sobre hechos y fenómenos bien fundados y conocidos”, escribió el científico en un texto que hoy adquiere ribetes humorísticos tomando en cuenta lo disparatado de todo el asunto que tuvo como escenario la isla Huemul.

Para el joven investigador poner en evidencia al alemán le debe haber parecido una nueva metáfora de su propia existencia. Porque a Balseiro nada le resultó fácil jamás. Alumno brillante en las universidades de La Plata y Córdoba en 1950 había viajado a la Universidad de Manchester con una beca del Consejo Británico dejando con gran pena en la Argentina a su hija y a su esposa por falta de recursos económicos. Sus inicios en la formación del Instituto de Física de Bariloche, a partir de las cenizas del Proyecto Isla Huemul, que terminaría llevando su nombre a su muerte tampoco fueron fáciles. Balseiro estaba determinado a suplir con voluntad y profesionalismo las carencias de una institución que 1955 todavía era una bosquejo, una carta de buenas intenciones. Si hacía falta un profesor para dar una materia, la encaraba él mismo (ya había hecho algo similar siendo profesor de la Universidad de Buenos Aires), si no había recursos suficientes, pedía a sus colegas paciencia y creatividad. Si su cuerpo grueso le exigía descanso, pues, se lo negaba. Su mirada imponente y mansa correspondía a la de un hombre de mucha mayor edad. Balseiro entregó el alma en la persecución de sus sueños. Murió a los 43 años cuando aún le queda mucho por dar. “Me encontré con un personaje y una personalidad muy atrapantes, un tipo que puso por encima de todo la excelencia académica más allá de las ideas políticas, en un momento donde el peronismo y el antiperonismo atravesaban visceralmente a la sociedad argentina”, explica Altieri quien junto al actor a Alejandro Bellver conversaron con “DeBariloche”. “Fue sin dudas un hombre con un impulso unidireccional impresionante. Como una flecha que nada puede impedir que alcance y dé en su blanco. Y, acaso, en ese mundo de las “ciencias frías”, que muchos ven como desapasionado, era una rareza. Aún más, hay pocos ejemplos en la historia de nuestro país que muestran a una persona cumpliendo de manera tan cabal con su propósito. No sé si eso será ser moderno, lo dudo, y tampoco si el término vanguardista se aplica a un hombre tal, pero indudablemente fue una excepción en cuanto a esa falta de voluntad casi crónica que se padece en nuestra sociedad”, asegura Bellver.

-¿Cómo recuerdas el proceso de armado de la obra a partir de una figura no exactamente “teatrable” aunque sí muy interesante?

-Altieri: Hacer esta obra fue todo un desafío. La necesidad de explorar nuevos lugares y técnicas que siempre viví y experimenté en el teatro me llevó también a este lugar donde fue necesario vincularme y trabajar codo a codo con personas del ámbito de la ciencia. Así fue como con Arturo López Dávalos hicimos un trabajo conjunto que nos llevó a develar la figura de Balseiro. Arturo lo conoció personalmente y compartió muchos momentos con él, fue guiando el trabajo y lo mío fue más que nada un acompañamiento donde me tocó encontrar los momentos más teatrables de la vida de Balseiro al momento de la creación del Instituto.

-Es también la historia de vida de un hombre súper dinámico, inquieto y que probablemente no era consciente de lo que estaba haciendo y del destino que le esperaba como impulsor de la ciencia.

-Altieri: En principio se escribió ese momento de la vida de Balseiro con muchísimo rigor histórico. Arturo vivió toda esa etapa con lo cual tiene la historia escrita en el cuerpo. Una vez que eso estuvo garantizado, comenzamos a transitar un espacio de sana tensión, donde a mí me tocó agregarle pequeños aspectos ficcionales y poner sobre relieve ciertos momentos dramáticos de la creación del Instituto Balseiro. De todas maneras el guión se ciñe mucho a lo que fue la realidad de ese momento y todo lo que tuvieron que vivir estos hombres para concretar este sueño que le cambió la vida a Bariloche y a la física argentina.

-Fue un científico, sí, pero además un maestro en el sentido más cabal del término. Lo irónico de esto, de su presencia en la región, es qué vino hasta aquí para revelar una farsa.

-Altieri: La vida de Balseiro está signada por varias renuncias ajenas que lo fueron dejando en el centro de la escena, y lejos de amilanarse, tomó el rol protagónico que le historia le ofrecía y que el mismo iba generando. El viene a “peritar” el proyecto Huemul (huele a mula se decía por ese entonces) porque uno de los científicos contactados para esa tarea no toleraba viajar en avión, y entonces recurren a Balseiro. Luego la figura de director y organizador del Instituto Balseiro estaba pensada para el Dr. Gaviola, que finalmente renuncia, con lo cual Balseiro, luego de una nueva dimisión, decide ser el quien encabece la construcción del Instituto. Así que a medida que la historia lo iba poniendo en el centro de la escena el redoblaba la apuesta. Esto lo convirtió en el personaje entrañable y fabuloso que queremos mostrar con la obra.

-En tu preparación para el papel qué sensaciones te dejo la personalidad de Balseiro.

-Bellver: La de un hombre comprometido, jugado con su propio ideal. Y justamente eso fue lo que más me costó expresar del personaje: ese entusiasmo tan cercano a lo delirante, esa fuerza avasallante como la del agua que jamás se detiene y que siempre busca los recovecos por donde avanzar. Y nos es una metáfora gratuita: la prueba está en que es este personaje el que arrastra como un torrente a los demás a lo largo de toda la historia.

-Es probable que hoy la biografía de Balseiro no sea lo suficientemente conocida. ¿Puede servir el teatro como un puente entre la obra de Balseiro y él llamado gran público?

-Altieri: Ese es el intento. Acercar esta historia que sin lugar a dudas fue bisagra para Bariloche y para la física y la ciencia argentina. Hoy se da una coyuntura en la cual la ciencia ha sido una prioridad de este gobierno, y una forma de colaborar para que la ciencia y el desarrollo continúen siendo un camino hacia el crecimiento, es esta obra. Incluso en un momento de la misma, que refleja los años 50, uno de los personajes dice: “Imagínate, Argentina fabricando satélites”, cosa que en ese momento estos tipo ya lo vislumbraban como algo posible. Y hoy estamos a punto de lanzar como país el satélite ARSAT, construido íntegramente en el país y más precisamente en Bariloche.

-¿Cómo crees que Balseiro miraría a la Argentina de hoy?

-Altieri: Creo que estaría muy orgulloso de su obra y de los espacios que fue ganando y las etapas que se fueron superando. En los 90 a los científicos los mandaron a lavar los platos, y hoy miles han vuelto del exterior y tienen lugares de trabajo envidiables que están a la altura de los mejores del mundo. Basta con ir a INVAP o con recorrer los rincones del Centro Atómico y se pueden ver los edificios nuevos y una gran inversión que hemos hecho como sociedad. Balseiro, obviamente estaría orgullos ya que todo empezó con una humilde semilla plantada por él.

“Enseñar para ser físico significa enseñar a ser investigadores”

Una disertación realizada en 1961 frente la Sociedad Científica Argentina sirve para tener algunas pistas de la gran personalidad del científico que siempre supo cuál era su camino y que tan difícil podía ser este. “El Instituto de Bariloche ha gozado desde hace algún tiempo de cierto prestigio nacional e internacional. Se puede asegurar que hemos sido afortunados de que nos dieran ese prestigio a crédito, en el sentido de que la labor desarrollada hasta hace poco tiempo era únicamente una labor docente, pero un instituto de esta naturaleza no se justifica solamente porque enseña; enseñar para ser físico significa enseñar a ser investigadores y no se puede enseñar a ser investigadores si no se investiga. La investigación es una disciplina que se aprende al lado de aquel que sabe hacerlo. Éramos muy conscientes cuando el Instituto de Bariloche inició sus actividades de que íbamos a tener dificultades, de que se necesitaba una programación muy cuidadosa y de qué es lo que se esperaba”.

Ficha técnica

“Balseiro (un arquitecto en la tormenta)” se estrena este viernes y repite el sábado. Los dos días será a las 21 en La Baita. Autores: Arturo López Dávalos y Maxi Altieri. Dirección: Alfredo Fidani. Actúan: Alejandro Bellver, Julio Benítez, Luis Caram, Cacho Carranza, Pablo Costa, Charlie Rolón. Asistente de dirección: Laura Agostino. Luces y sonido: Pablo Beato. Vestuario: Andrea Barín. Video: Me Mata Producciones. Con el apoyo del Instituto Nacional del Teatro, Universidad de Cuyo, Instituto Balseiro, Comisión Nacional de Energía Atómica y la Fundación Balseiro.

DeBariloche


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