Bélgica indaga en las causas de la masacre

El país amaneció de luto y desconcertado por la masacre de cinco personas en una céntrica plaza de Lieja. El autor de los disparos había sido condenado por poseer armas y drogas.

Redacción

Por Redacción

BRUSELAS (DPA/AFP).- La plaza Saint-Lambert de Lieja, escenario de la acción suicida que dejó un balance provisional de cinco muertos, se asemejaba ayer al de otros lugares manchados por sangre de víctimas inocentes: velas rojas, coronas de flores, carteles con las palabras “¿Por qué?” y escenas de dolor e impotencia. Mientras Bélgica llora a sus muertos de Lieja, en la prensa afloran informaciones según las cuales se habrían producido graves errores judiciales en relación con el autor de la masacre, el belga de origen marroquí Nordine Amrani, en libertad condicional hasta ayer, y quien se suicidó tras cometer la acción. Todo apunta a la acción de un psicópata, con deseos de venganza hacia la sociedad. Amrani no tenía ningún vínculo con organizaciones terroristas y nunca se le habían detectado problemas psiquiátricos. Pero el hombre que abrió fuego indiscriminadamente contra las personas que esperaban el colectivo y luego se suicidó, se sentía “perseguido” por la policía después de tres años en prisión. Entre los muertos figura una mujer, empleada doméstica de su vecino, hallada en un galpón que el autor de la matanza, Nordine Amrani, de 33 años, utilizaba para plantar marihuana. También fallecieron dos adolescentes, uno de 15 años y otro de 17, y un bebé de 17 meses. El núcleo principal del debate en Bélgica se centraba ayer en el hecho de que Amrani había sido condenado en septiembre de 2008 por el tribunal correccional de Lieja a 48 meses de detención por posesión de 2.800 plantas de cannabis, y a 16 meses de cárcel por posesión de armas, entre ellas fusiles Kalashnikov y granadas, y piezas de lanzacohetes. No se le pudo condenar por estos últimos hechos, la posesión de armas, aparentemente por un “defecto de forma”. El hecho es que Amrani cumplió casi dos tercios de su condena y salió en libertad condicional por “buena conducta”, según su último abogado, Jean-François Dister. Justo ayer el asesino estaba convocado en el palacio de justicia de Lieja, a pocos metros de la masacre. “Me llamó, estaba nerviosísimo por esa comparecencia. Pensaba que ya había cumplido su pena y que la sociedad y la justicia le estaban acosando sin motivo. No quería volver a la cárcel”, afirmó Dister. Hacía tiempo que la población belga no pasaba por tal conmoción. La tragedia empañó las celebraciones de Navidad. “Todo el país está de luto”, dijo el flamante primer ministro Elio di Eupo.


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