Cámara y misión delirante
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Annie Thomas AFP
Los tres militares que fueron atacados por el misterioso asesino.
PARÍS (AFP).- Descrito como de implacable frialdad y determinación, hábil en el manejo de las armas y sin duda autoinvestido de una misteriosa y delirante misión, el asesino de la moto, autor de la matanza de Toulouse, llevaba aparentemente una cámara y parecía ávido de publicidad. El ministro francés de Interior, Claude Guéant, reveló que, según un testigo, el asesino llevaría una pequeña cámara en el pecho cuando realizó la masacre, del tipo “GoPro”, utilizada por deportistas para filmar sus hazañas. “Esto confirmaría el perfil psicológico del asesino”, agregó el ministro, recordando que los testigos lo describen como “muy frío, muy decidido, muy dueño de sus gestos y muy cruel”. La eventual existencia de esa cámara “agrega cinismo, pero también la idea de que él actúa como si se creyera ‘en misión”, y va a continuarla”, comentó el psiquiatra Pierre Lamothe, experto de la Corte de Casación francesa . Algunos criminólogos y psiquiatras evocan la posible “misión” que se habría atribuido el asesino. Su paranoia le haría delirar en un sector preciso, mientras que por otra parte podría tener una vida normal. Ex militar o paramilitar, neonazi, racista, antisemita, xenófobo, islamista o desequilibrado: todas las pistas son analizadas por los investigadores. Como quiera que sea, sus víctimas son judíos, magrebíes y negros. El recorrido del asesino en serie empezó el 6 de marzo con el robo de una moto. El 11 de marzo, mató en Toulouse a un militar de origen magrebí. El 15 de marzo, disparó contra tres soldados de un regimiento de paracaidistas en la vecina ciudad de Montauban, dos de origen magrebí y el tercero antillano. Dos murieron y el otro fue gravemente herido. El lunes mató a cuatro personas, entre ellas tres niños, en una escuela judía de Toulouse. Stéphane Bourgoin cree que el asesino “se complace mirando” las informaciones sobre sus actos y, si los filmó, mira también sin duda su propia película de la misma manera. El doctor Lamothe cree que el objetivo de dicha filmación “no es fabricarse recuerdos para mirarlos él”, sino más bien una difusión amplia. El eco mundial de la matanza de Toulouse, la declaración de nivel máximo de alerta antiterrorista en la región y la suspensión de la campaña electoral podrían halagar también su ego delirante y empujarlo a la “provocación grandiosa”, estima el psiquiatra, recomendando por ello más discreción. Otra hipótesis posible es que “tal publicidad lo calme, y haga una pausa”, que podría permitir detenerlo, espera el psiquiatra. De todas formas, “hay que detenerlo rápidamente, porque lamentablemente él no tiene ningunas ganas de parar”, estima Bourgoin.
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