Cáncer de piel

Por Redacción

A los 18 años una persona ya se expuso al 80% de las radiaciones solares que recibirá en su vida. Niños y adolescentes reciben el triple de radiaciones solares ultravioletas que los adultos. La acumulación con el tiempo aumenta el riesgo de padecer cáncer de piel.

La piel recuerda cada exposición al sol desde que nacemos. El efecto de la radiación es permanente, irreversible y acumulativo, de modo que cuidarse desde edades tempranas es esencial para reducir el riesgo de padecer cáncer en la adultez.

«En la infancia es frecuente una exposición solar prolongada, debido sobre todo a los hábitos de juego de los niños», afirma la dermatóloga Ana Beatriz de Pablo, del hospital Universitario Austral. «Se ha evaluado que los niños absorben tres veces más radiaciones UVB (ultravioletas) que los adultos» agrega.

El vínculo entre tomar sol sin protección y la aparición de lesiones en la piel que pueden volverse cancerosas es indiscutible.

También se sabe que este tipo de cáncer es el más frecuente; de cada tres casos nuevos, uno es dermatológico. A pesar de todo, muchos esquivan los consejos de los especialistas.


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