Cancio copó la parada a fuerza de manejo

Notable triunfo en el Grupo N-4. También ganaron Nonnenmacher, Pérez y Debasa. Martínez sumó bien en la A-8.

Redacción

Por Redacción

Muchas veces se fue de una prueba masticando bronca. Nunca bajó los brazos y se bancó hasta las críticas. Ayer llegó la revancha soñada para Alejandro Cancio, quien estrenó su nuevo auto con una histórica victoria en la sexta edición del “Rally del Petróleo y los Dinosaurios”, por caminos aledaños a Plaza Huincul y Cutral Co. Justo allí, donde aprendió a manejar. Fue la prueba soñada para Cancio, quien se dio el gusto de lograr su primer triunfo nada menos que en el Grupo N-4, donde se alistan varios de los mejores pilotos del país. La tercera fecha del Argentino no será una prueba más, porque como nunca antes los regionales tuvieron una actuación memorable. Si lo de Cancio fue espectacular, no se quedaron atrás Miguel Nonnenmacher, quien se impuso en el Grupo N-3; Gastón Pérez, dueño por demolición en la A-6, y Maximiliano Debasa, repitiendo triunfo en la Copa Palio. Pero no fue todo, porque Raúl A. Martínez terminó como escolta de Luis Pérez Companc, el cómodo ganador de la general en la Clase A-8 y está cada vez más firme en la punta del certamen. Si bien todos cumplieron, lo de Cancio fue soberbio. La segunda etapa prometía mucho y arrancó, de movida, con una “bomba”. En pleno enlace para la largada del primer tramo, el auto de Marcos Ligato, el mismo que venía de salir tercero en Nueva Zelanda por el Mundial, tuvo un problema y penalizó. Heredó la punta Cancio. Tamaña responsabilidad, porque atrás venía Sebastián Beltrán, otro de los mundialistas, con muchas ganas de tomar la posta que había dejado su compañero de equipo. Cancio, navegado por un Juan “Payo” Carbonari que sacó a relucir toda su experiencia, sorprendió con su aplomo. Ganó un par de tramos y estiró la brecha con Beltrán, quien no se quedó y arrimó en el tercero. Entre los tres y cinco segundos navegó la diferencia, hasta que llegó el momento de la definición. Tres tramos, con más de treinta y cinco kilómetros de un piso pesado, que no daba para el más mínimo error. Cancio se jugó la vida, aprovechó las bondades de un auto impresionante y le ganó la pulseada a Beltrán, logrando su primer triunfo en el Argentino, y encima como local, ante el público que lo vio nacer como piloto. Lo de los otros regionales también fue muy bueno. El “Nene” Nonnenmacher, quien necesitaba un triunfo como el agua, fue inteligente y ganó el Grupo N-3. Manejó la diferencia con Nicolás Carlomagno, pero cuando pudo aceleró y la aumentó, como para evitar cualquier sorpresa. Y vaya si tuvo sorpresa en el final, cuando a mitad del último tramo se le empezó a romper la caja de velocidades de su auto. Pero estaba visto que esta era su prueba. Llegó al parque cerrado y no entró ningún cambio más. Otro que controló su temperamento fue Pérez. Los cinco minutos que sacó en la primera etapa, le permitieron regular en la segunda. Se aguantó las ganas de acelerar, privilegió el triunfo sobre el espectáculo, cortó la racha en el Argentino con un triunfo y ya se prendió en la lucha por el título. El cuarteto de regionales lo completó “Maxi” Debasa, con una exhibición de manejo y un auto tremendo. Le hizo segundos de ventaja en cantidad a sus escoltas y terminó ganando muy fácil. Después de dos victorias en fila, Debasa ratificó que es el principal candidato a lograr el título en una categoría como la Copa Palio que siempre se caracterizó por su paridad, al menos hasta que llegaron a la “Comarca Petrolera”, donde el catrielenses los demolió.

EL DATO 8 Son las pruebas especiales de velocidad que ganó el reginense Miguel Nonnenmacher en el Grupo N-3. En total fueron 12.  


Muchas veces se fue de una prueba masticando bronca. Nunca bajó los brazos y se bancó hasta las críticas. Ayer llegó la revancha soñada para Alejandro Cancio, quien estrenó su nuevo auto con una histórica victoria en la sexta edición del “Rally del Petróleo y los Dinosaurios”, por caminos aledaños a Plaza Huincul y Cutral Co. Justo allí, donde aprendió a manejar. Fue la prueba soñada para Cancio, quien se dio el gusto de lograr su primer triunfo nada menos que en el Grupo N-4, donde se alistan varios de los mejores pilotos del país. La tercera fecha del Argentino no será una prueba más, porque como nunca antes los regionales tuvieron una actuación memorable. Si lo de Cancio fue espectacular, no se quedaron atrás Miguel Nonnenmacher, quien se impuso en el Grupo N-3; Gastón Pérez, dueño por demolición en la A-6, y Maximiliano Debasa, repitiendo triunfo en la Copa Palio. Pero no fue todo, porque Raúl A. Martínez terminó como escolta de Luis Pérez Companc, el cómodo ganador de la general en la Clase A-8 y está cada vez más firme en la punta del certamen. Si bien todos cumplieron, lo de Cancio fue soberbio. La segunda etapa prometía mucho y arrancó, de movida, con una “bomba”. En pleno enlace para la largada del primer tramo, el auto de Marcos Ligato, el mismo que venía de salir tercero en Nueva Zelanda por el Mundial, tuvo un problema y penalizó. Heredó la punta Cancio. Tamaña responsabilidad, porque atrás venía Sebastián Beltrán, otro de los mundialistas, con muchas ganas de tomar la posta que había dejado su compañero de equipo. Cancio, navegado por un Juan “Payo” Carbonari que sacó a relucir toda su experiencia, sorprendió con su aplomo. Ganó un par de tramos y estiró la brecha con Beltrán, quien no se quedó y arrimó en el tercero. Entre los tres y cinco segundos navegó la diferencia, hasta que llegó el momento de la definición. Tres tramos, con más de treinta y cinco kilómetros de un piso pesado, que no daba para el más mínimo error. Cancio se jugó la vida, aprovechó las bondades de un auto impresionante y le ganó la pulseada a Beltrán, logrando su primer triunfo en el Argentino, y encima como local, ante el público que lo vio nacer como piloto. Lo de los otros regionales también fue muy bueno. El “Nene” Nonnenmacher, quien necesitaba un triunfo como el agua, fue inteligente y ganó el Grupo N-3. Manejó la diferencia con Nicolás Carlomagno, pero cuando pudo aceleró y la aumentó, como para evitar cualquier sorpresa. Y vaya si tuvo sorpresa en el final, cuando a mitad del último tramo se le empezó a romper la caja de velocidades de su auto. Pero estaba visto que esta era su prueba. Llegó al parque cerrado y no entró ningún cambio más. Otro que controló su temperamento fue Pérez. Los cinco minutos que sacó en la primera etapa, le permitieron regular en la segunda. Se aguantó las ganas de acelerar, privilegió el triunfo sobre el espectáculo, cortó la racha en el Argentino con un triunfo y ya se prendió en la lucha por el título. El cuarteto de regionales lo completó “Maxi” Debasa, con una exhibición de manejo y un auto tremendo. Le hizo segundos de ventaja en cantidad a sus escoltas y terminó ganando muy fácil. Después de dos victorias en fila, Debasa ratificó que es el principal candidato a lograr el título en una categoría como la Copa Palio que siempre se caracterizó por su paridad, al menos hasta que llegaron a la “Comarca Petrolera”, donde el catrielenses los demolió.

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