“Carta a un argentino y a un brasileño”

Por Redacción

Cuando uno aprecia un deporte como el fútbol y su folclore no puede más que dejarse llevar por las emociones que el mismo produce, sea que juegue nuestro cuadro o nuestra selección. Nada vamos a descubrir si hablamos de Argentina y Brasil como seleccionados que tienen un clásico internacional, al igual que un Boca-River o un Barcelona-Atlético de Madrid. En todas partes del globo existen rivalidades que por su historia las hacen predominar por encima de otras. Brasil-Argentina, Argentina- Brasil, de un lado y del otro, se inventan las más disparatadas remembranzas, afiches, canciones… creo, sin lugar a dudas y por el amor que en ambos países se tiene por el fútbol, que es el partido soñado por ambas aficiones y no sólo en cuanto a selecciones sino cuando se enfrentan equipos de ambos países. Escuché que Neymar en un reportaje dijo que él quería que en la final ganaran Messi y Mascherano, ya que son sus amigos, y se cuidó de separar su simpatía por Argentina; no quería que pensaran que torcería por Argentina. Ahora, ¿cuál es la diferencia? Si gana Messi gana la Argentina. Es increíble hasta dónde se cuidan estos astros del fútbol para mantener de alguna manera esa rivalidad para la tribuna… y es increíble que nadie les haga ver que en esta oportunidad, como en otras en que Brasil tuvo que competir con potencias extracontinentales (casi siempre de Europa), no prima el sentido común de torcer o alentar al equipo del propio continente. La rivalidad debería de tener una tregua cuando se habla de alentar tanto a Brasil como a Argentina, Chile, Perú, Colombia, Uruguay, Paraguay, Venezuela, Costa Rica, Ecuador o el país de nuestro continente al que le toque competir contra un europeo. Tal vez esta incomprensible reacción de alentar a un extracontinental sea también la razón por la cual no nos podemos juntar para llevar a cabo grandes logros para nuestras sociedades. “Divide y reinarás”, dice el refrán… “porque si entre ellos pelean los devoran los de afuera”, dice el Martín Fierro. Comprendo el folclore, comprendo la rivalidad, comprendo los cánticos… pero no entiendo, a la hora de jugarse por un país con el que compartimos historia, fronteras y hasta proyectos de hermandad sudamericana, cómo de un lado y del otro podemos seguir en este derrotero que nos haga ver tan distantes. Tal vez para muchos sólo sea un partido de fútbol, pero me gustaría que fuese algo más, que fuese el motivo para celebrar juntos que le ganamos a otro continente, a otras costumbres y, si quieren, a quienes nos esquilman cada vez que pueden. Tal vez sea un sueño, pero ¿quién me quita la esperanza de ver a argentinos y brasileños torciendo juntos? Jorge L. Fernández Avello, DNI 12.862.056 Bariloche

Jorge L. Fernández Avello, DNI 12.862.056 Bariloche