Feriado nacional partidista
María Inés Hernández
NEUQUEN
Que yo recuerde no se decretó feriado nacional cuando ocurrió el atentado a la Embajada de Israel con 22 muertos; el de la Mutual AMIA, con 85; la tragedia de Cromañón con 194 muertos; la tragedia de Once, con 51, o el asesinato del fiscal Nisman en 2015.
Pero en la noche del jueves nos enteramos de que el presidente Alberto Fernández estableció feriado nacional para que la gente se movilice en repudio de un fallido atentado político.
Hay que decirlo bien: para permitir que el kirchnerismo y las fuerzas afines realicen actos, como el masivo de Plaza de Mayo, de neto corte partidista.
Allí la oposición (llámese Juntos por el Cambio y otras fuerzas) no fue convocada y tampoco tenía cabida, teniendo en cuenta el contenido del documento leído por la actriz Alejandra Darín y los graves señalamientos y acusaciones hacia opositores y la prensa, haciéndolos responsables del “clima de odio” y prácticamente del atentado mismo.
En definitiva, un feriado nacional kirchnerista que privó al grueso de la población a acceder a la educación y a los servicios públicos, y a los comerciantes a la chance de vender en un contexto de angustiosa situación económica y social.