Indiferencia ante el Tesla

Por Carta de lector

Alejandro De Muro
DNI 5.081.245

Múñiz, Buenos Aires

No soy exégeta del diputado Manuel Quintar ni lo quiero ser. Sin embargo, considero que las diatribas recibidas, con motivo de haber estacionado en el Congreso un auto Tesla de su propiedad, valuado en alrededor de US$ 200.000 (flete e impuestos incluidos) resultaron desmedidas y sin mayor asidero.
En tiempos de privaciones sociales agudas, habría hecho una imperdonable ostentación. Con ese criterio, también debería censurarse a quienes circulan con vehículos de montos similares por calles y rutas nacionales.

Las muestras de poderío económico, de las cuales somos testigos, no cesan y se observan a través de vidrieras de distinta índole.

Se ha hecho un culto de la pobreza.

Pareciera que revistar en esa condición configura -poco menos- un mérito.
Hasta donde se sabe, el legislador jujeño amasó su fortuna de manera honrada.
No poseo un auto de alta gama, no habito en una mansión fastuosa y mis vacaciones, cuando puedo tomarlas, son módicas y de cabotaje.
Desde ese rango, desprendido de cualquier envidia, la riqueza de otros no me inquieta y, mucho menos, me humilla.


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