Los sonidos del silencio

Por Carta de lector

Un alpinista al que le gustaba escalar solo, se propuso escalar una gran pared vertical en un lugar muy frío.


Llegó a la base de la pared vertical avanzada la tarde y comenzó a subir.


Fue colocando los clavos en la roca vertical y se aseguró con una soga.


Pero, ya en la oscuridad de la noche, tropezó y cayo.


Quedo a oscuras colgando de la cuerda y clamó: – ¡Dios ayúdame!


En el silencio de la noche, escuchó a Dios que le dijo: – ¡Suéltate de la cuerda.


Pero, a la mañana siguiente, un grupo de rescatistas lo encontró colgando de la cuerda, muerto, congelado a un metro del piso.


Suelta la cuerda Argentina…

Alberto Félix Suertegaray
DNI: 14169481

General Roca


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