Uber en Roca: la política llega tarde
Javier Genoud
DNI 17.506.130
GENERAL ROCA
La discusión sobre Uber en General Roca vuelve a mostrar un problema que la ciudad arrastra desde hace años: la política llega tarde a los cambios que ya ocurrieron en la sociedad. Las aplicaciones de transporte no son una novedad. Funcionan hace tiempo, los vecinos las usan y muchos conductores ya trabajan con ellas. La discusión nunca fue si existían o no, sino si el Estado iba a regularlas o seguir mirando para otro lado.
Mientras Roca recién empieza a debatir una ordenanza, otras ciudades de la región ya resolvieron el tema. En Cipolletti, por ejemplo, el Concejo Deliberante aprobó una regulación que permite operar a aplicaciones como Uber y Cabify, con requisitos para conductores, seguros, controles y registro municipal. Algo similar ocurrió en Neuquén, donde la ciudad avanzó con un sistema de habilitaciones, registros y controles que integran las aplicaciones al esquema de movilidad urbana.
El resultado es simple: más opciones de transporte para los vecinos y reglas claras para todos. Roca, en cambio, vuelve a correr de atrás. El modelo de gobierno del sorismo se caracteriza por una lógica que ya se repite demasiado: primero negar los cambios, luego resistirlos y finalmente regularlos cuando ya es imposible frenarlos. Esa forma de gobernar termina dejando a la ciudad siempre un paso detrás.
Pero tampoco el Concejo Deliberante logra estar a la altura. En lugar de anticipar debates y proponer soluciones, muchas veces aparece reaccionando tarde o discutiendo lo que en otras ciudades ya está resuelto. El debate sobre Uber no es solo sobre transporte. Es una discusión sobre qué ciudad quiere ser Roca.
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