Caso Santibañez: el acusado se declaró culpable

Comenzó el juicio por el crimen del jardinero asesinado en octubre de 2013. Nicolás Hernández admitió su responsabilidad y pidió perdón a la familia.

Por Redacción

ROCA

ROCA.- Promediaba la mañana de ayer cuando en el inicio del juicio por el asesinato de José Miguel Santibáñez (33) se produjo un hecho poco usual: la confesión uno de los imputados. Oscar Rubén Nicolás “Nicotina” Hernández respondió primero las preguntas de rigor sobre su edad y oficio y luego lanzó la confesión inundó la sala. Con la voz grave y entrecortada dijo: “Vengo a hacerme cargo, el autor de los disparos fui yo, los hice al piso, no pensé que esto iba a pasar”. Tras eso, le pidió “disculpas” a la familia de la víctima, tres veces.

Distinto fue con el segundo acusado, el exsoldado voluntario Milton Adán Verdugo, quien se negó a declarar. Luego se supo de fuentes de la causa que la tensión entre ambos imputados había obligado a reforzar la presencia policial en la sala de audiencias.

Ante los jueces de la Cámara Criminal Primera se sentaron ocho familiares del jardinero, quien fue asesinado presuntamente “por error” el 1 de octubre de 2013, en el barrio Noroeste.

El primer testigo fue el padre. Los familiares, con fotos de José Miguel en sus manos, no pudieron contener las lágrimas cuando el hombre recordó el momento en que vio a su hijo herido e intentó ayudarlo. Los apretones de manos y abrazos se incrementaban a medida que contaba que tuvieron que subirlo a una camioneta y llevarlo al hospital “porque la ambulancia no llegaba”.

“Ellos sabían lo que hacían”, sentenció.

Después declararon tres policías que intervinieron tras el ataque. El oficial Milano, el sargento Gavilán y el cabo Melo coincidieron en conocer a los dos acusados y en que nunca antes los habían visto juntos.

La preguntas para ellos se centraron en los allanamientos de ese día y en las primeras tareas investigativas, pero no parecían recordar mucho.

Desde la defensa de Verdugo, ejercida por Jorge Crespo, se pudo advertir la estrategia para intentar despegar al joven del hecho, buscando generar la duda sobre si era él o no quien conducía la moto desde la cual Hernández hizo los siete disparos.

La mañana del crimen Hernández estuvo en el hospital de Roca, alegre por el nacimiento de su segunda hija. Al parecer allí se encontró con Carlos Entre Ríos, con quien ya tenía problemas, y lo amenazó de muerte. Pasadas las 14, Entre Ríos estaba en la vereda de su casa, en la calle Misiones casi Montevideo, cuando Santibáñez pasó y se pusieron a conversar. En ese momento pasaron en moto los atacantes. El conductor llevaba puesto un casco mientras que Hernández iba detrás y, según admitió, lanzó la ráfaga de disparos. Dos tiros mataron al jardinero.

El juicio continúa mañana.

Agencia Roca