Chelsea, tercer pilar de la dinastía Clinton, sale a la cancha

Se proyecta con un rol activo en la campaña presidencial de su madre

Por Redacción

La joven de 35 años nunca había aceptado ser entrevistada, pero esta semana fue tapa de la revista Elle.

NUEVA YORK (AFP) – Pocos día después del anuncio de la candidatura presidencial de Hillary Clinton, su hija, Chelsea, el tercer pilar de una familia única en la política estadounidense, salió a escena y podría tener un rol activo en la campaña que buscará llevar a su madre a la Casa Blanca. De 35 años y madre de una beba de seis meses (Charlotte), Chelsea Clinton evitó durante largo tiempo los primeros planos que ocuparon con tanta frecuencia sus famosos padres, Bill y Hillary. Rompiendo con esa línea, esta semana Chelsea salió en la portada de la versión estadounidense de la revista Elle, en la que apareció luciendo una falda Gucci negra de 1.500 dólares y una pulsera Cartier, y sobre todo abogando, en páginas interiores, por la elección de una mujer como presidenta. “Cuando plantean la pregunta de si es importante tener a una mujer como presidenta, sí, es importante, claramente, es importante por razones simbólicas. Y los símbolos son importantes”, dijo en la entrevista. “Uno de nuestros valores fundamentales, en este país, es que somos el país de la igualdad de oportunidades. Pero cuando esta igualdad no abarca los sexos se nos plantea un desafío fundamental. Y creo que tener a una mujer como presidenta -sea quien sea- ayudará a responder a este desafío”. Cuando su madre anunció el domingo pasado su candidatura, Chelsea tuiteó: “muy orgullosa de ti, mamá”. En 2008, Chelsea Clinton, brillante diplomada de Stanford, Oxford y Columbia, ya había hecho campaña en favor de Hillary, fundamentalmente en los campus universitarios, cuando su madre desafió a Barack Obama en las primarias demócratas. Ante la convención partidaria, la joven describió a su progenitora como una “heroína”. Sin embargo, nunca aceptó por entonces ser entrevistada. Luego se casó con un banquero de negocios con el que vive en el corazón de Manhattan, en un apartamento por el que pagaron 9,25 millones de dólares. Hoy es vicepresidenta de la Fundación Clinton, que se ocupa particularmente de temáticas vinculadas a la mujer y a la salud.