Guanacos en Río Negro: las 10 razones de la ciencia para pedir cautela antes de autorizar su caza
Son animales nativos. Investigadores del Instituto INIBIOMA, que depende del CONICET y la Universidad Nacional del Comahue, plantearon requisitos científicos, sanitarios y económicos que deberían cumplirse para poder habilitar la venta de carne de guanaco. Por qué habría riesgos para la salud humana
El guanaco es uno de los grandes mamíferos de la Patagonia. Allí habita desde la Edad de Hielo, hace entre 20.000 y 10.000 años. Es un herbívoro adaptado a ambientes áridos y cumple funciones importantes en los ecosistemas: ayuda al ciclado de nutrientes, dispersa semillas y forma parte de la red alimentaria de las estepas.
Recientemente, la Legislatura de Río Negro aprobó una ley que permitirá la comercialización formal de la carne de guanaco, una especie nativa. También habilita el aprovechamiento comercial de la carne de jabalí, una especie exótica invasora.
Científicos del Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (INIBIOMA), que depende del Conicet y la Universidad Nacional del Comahue, elaboraron un informe y señalaron 10 razones para considerar antes de autorizar el sacrificio de los guanacos.
Los investigadores no descartaron de manera absoluta el aprovechamiento comercial del guanaco, pero sí plantearon que cualquier extracción debería contar con evidencia científica, controles y un manejo capaz de proteger a las poblaciones de guanacos. Aquí van las principales razones y sus fundamentos:
1. Saber cuántos guanacos existen hoy antes de extraerlos
La primera razón es que aún no se conoce cuántos individuos hay y dónde se encuentran en Río Negro. También se necesita información sobre edades, reproducción y mortalidad natural para calcular cuánto podría extraerse sin afectar a cada población.
2. Calcular cuánto se puede extraer sin poner en riesgo las poblaciones
La segunda razón es que se deben establecer modelos de extracción confiables. Los científicos del INIBIOMA señalaron que guanacos y ovejas tienen diferencias ecológicas que impiden calcular su manejo como si fueran especies equivalentes.
3. Garantizar que la carne sea segura para el consumo
La tercera razón es sanitaria. La carne puede presentar sarcocistiosis, una parasitosis asociada con especies del género Sarcocystis. “El problema puede reducir la cantidad de carne apta para consumo humano y aumentar los costos. Esto podría hacer que el aprovechamiento se vuelva inviable”, explicó a Diario RÍO NEGRO Sergio Lambertucci, investigador superior del Conicet en el INIBIOMA y ganador del prestigioso Premio Houssay en 2020.
4. Proteger a los animales durante toda la actividad
La cuarta razón es la falta de protocolos específicos para la producción de carne. Deberían establecerse pautas para el arreo, la captura, el traslado, el sacrificio y el bienestar animal, incluida la protección de hembras preñadas.
5. Saber si el negocio puede ser realmente viable
Antes de crear un mercado, los investigadores consideraron necesario que se haga un análisis económico, se calculen los costos, los ingresos, la disponibilidad de animales y los efectos de la extracción sobre las poblaciones, para establecer si esta actividad con guanacos es realmente una oportunidad para la diversificación productiva en Río Negro.

6. Ordenar las reglas para que la carne pueda circular
En el informe se señalaron diferencias en las normativas entre provincias. “La variedad de normas pueden llevar a escenarios complejos, legales y operativos para el manejo y la conservación de la especie, con riesgos sanitarios y de sobreexplotación: Santa Cruz habilitó determinadas formas de venta, mientras Chubut mantuvo restricciones para la faena comercial”, comentó a Diario RÍO NEGRO Pablo Carmanchahi, investigador del Grupo de Investigación en Ecofisiología de Fauna Silvestre (GIEFAS) del INIBIOMA en la Subsede San Martín de los Andes.
7. Evitar que la carne perjudique el mercado de la fibra
Según los investigadores, la fibra obtenida de animales sacrificados podría competir deslealmente con la fibra de ejemplares esquilados vivos, cuyo valor depende también de prácticas sustentables y certificadas.
8. Evaluar qué ocurre con cueros, fibra y otros productos
La octava razón son los subproductos. La experiencia de Chile mostró una baja comercialización de cueros y fibra, por lo que los investigadores pidieron evaluar toda la cadena productiva antes de impulsar la extracción.
9. Buscar una convivencia posible entre ovejas y guanacos
Los investigadores advirtieron que aún no existe consenso científico sobre el supuesto aumento de la competencia de los guanacos con las ovejas por el forraje y propusieron buscar soluciones no letales para la coexistencia de las poblaciones de ambas especies.
10. Preguntarse si el sacrificio de animales está justificado
La décima razón incluye una perspectiva bioética. La mortalidad deliberada debería tener una justificación sólida. Los investigadores afirmaron que el sacrificio de los animales debe ser “una medida debidamente fundamentada y no un fin en sí mismo”.
En definitiva, los científicos no consideran que el guanaco deba quedar fuera de toda actividad productiva, pero proponen que cualquier extracción se apoye en datos científicos, regulación estricta y monitoreo permanente.
Los investigadores también señalaron que la extracción de guanacos no resolvería la degradación de los pastizales. “El problema de los pastizales obedece al mal manejo ganadero histórico de las tierras y no tiene relación con efectos o usos del suelo por los guanacos”, afirmó Valeria Ojeda, investigadora en conservación de fauna del CONICET en Bariloche.
Para solucionar ese problema, los científicos plantearon la necesidad de establecer estrategias que permitan realmente la coexistencia entre la producción ganadera y la fauna silvestre.
Por qué el uso de la fibra de animales sacrificados podría perjudicar a otros productores
La extracción de guanacos para obtener carne también puede generar fibra. Según los investigadores del INIBIOMA, ese uso podría afectar a quienes producen fibra mediante la esquila de animales vivos.
El problema es que la fibra de animales sacrificados podría venderse a menor costo. Eso podría generar una competencia desigual con quienes trabajan con animales vivos y aplican prácticas de manejo sustentable y certificadas.
Además, el mercado internacional valora cómo se obtiene la fibra. Empresas como Loro Piana y Stella McCartney no consideran deseable la fibra proveniente de animales sacrificados.
Los investigadores también advirtieron sobre otro posible efecto. Si la fibra de guanaco quedara asociada con el sacrificio de animales, podrían aparecer campañas de rechazo que afectarían su comercialización dentro y fuera del país.
Ese impacto podría alcanzar incluso a la lana de oveja de la Patagonia si algunos mercados relacionaran ambos productos con el sacrificio de animales.
Comentarios