Hallan una «guardería» con peces desconocidos en el estuario del Río Negro
Investigadores de la Universidad Nacional de Río Negro identificaron y analizaron ejemplares. Por qué hablan de una potencial área natural protegida
Investigadoras de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN), junto a estudiantes, estudiaron tres especies de peces que habitan el estuario externo del río Negro, un ambiente compartido por las provincias de Río Negro y Buenos Aires. El trabajo aporta nuevos datos sobre la fauna acuática del norte de la Patagonia y, en particular, sobre el uso de este ambiente durante las primeras etapas de vida de los peces.
Las especies estudiadas fueron Ramnogaster arcuata, conocida como lacha; Brevoortia aurea, conocida como saraca; y Patagonotothen sima. Si bien las tres ya habían sido registradas en otras zonas de la costa argentina, existía poca información sobre su presencia en este sector de la Patagonia.
La investigación estuvo a cargo de Víctor Andrés Ulloa, Andrea Diana Tombari y Aimé Itatí Funes, de la sede Viedma de la UNRN, y fue publicada en la revista Nótulas Faunísticas, de la Fundación Azara.
“Los humedales del estuario del río Negro tienen importancia para la biodiversidad y también para la actividad pesquera. Pero todavía existe poca información sobre los peces que habitan este ambiente, sus características y los efectos de las actividades humanas sobre el sistema”, explicó la investigadora Andrea Tombari.
Los investigadores realizaron los muestreos en febrero de 2022, en el sector conocido como El Pescadero, un área donde se mezclan las aguas continentales y marinas.

Para capturar los peces utilizaron redes de arrastre, posteriormente los ejemplares fueron trasladados al Laboratorio de Bioecología y Calidad Ambiental Acuática (UNRN-Sede Atlántica) donde cada individuo fue medido y pesado.
Las tres especies estudiadas cumplen un papel dentro de las redes alimentarias del ambiente: forman parte de la dieta de otros peces, así como de aves y mamíferos marinos. La lacha, por ejemplo, forma parte de la alimentación de la franciscana, un delfín catalogado como vulnerable por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
“Recientemente hemos encontrado el caballito de mar en la desembocadura y un pez gobio, que ocupa todo el estuario. Estos registros aportan información para comprender mejor qué especies utilizan este ambiente y durante qué etapas de su vida. El conocimiento puede ayudar a adoptar medidas de conservación”, explicó Tombari.
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