Tiburones en peligro: Más pescadores ayudan a la ciencia para salvarlos

Participan en una iniciativa de ciencia ciudadana en costas de Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Buenos Aires





“Yo me dedico a pescar tiburones desde los 14 años. Empecé por piezas chicas y cuándo llegué a los tiburones se me hizo una pasión. Un amigo me introdujo en la pesca con devolución, algo que no me fue fácil inicialmente, porque yo trabajaba y los comercializaba”, cuenta a RIO NEGRO Ramiro Cambareri, un pescador deportivo y artesanal de Viedma. “En vez de sacarte una foto que quede ahí, con el tiburón muerto, es más lindo compartir una filmación con su devolución al agua, con la marca que otro podrá ver al volver a encontrárselo”, agregó.

Hoy es el Día Mundial del Ambiente, y Cambareri es uno de los más de 150 pescadores deportivos de diferentes provincias que están ayudando a la ciencia a saber más sobre animales marinos amenazados y a cuidarlos mejor. Forma parte del proyecto Conservar Tiburones en Argentina, una iniciativa de ciencia ciudadana dedicada a la conservación de los grandes tiburones costeros.

Desde hace 10 años, la iniciativa ha reunido a biólogos del Museo Argentino de Ciencias Naturales, la Universidad de La Plata y la Wildlife Conservation Society de Argentina con más de 150 pescadores deportivos de toda la Argentina, incluyendo el Faro Querandí, en la provincia de Buenos Aires, diferentes sitios en la costa de las provincias de Río Negro y Chubut y hasta el Puerto San Julián, en Santa Cruz.

Investigadores y pescadores ya realizaron el marcado y la devolución con vida de más de 1.400 tiburones costeros en el Mar Argentino. Son cazones, bacotas, escalandrunes, gatopardos, espinillos, martillos, peces ángel, de los cuales se registraron 17 recapturas. De esta manera, se logró información inédita sobre la migración y biología de varias especies, según contó a RIO NEGRO el biólogo Juan Martín Cuevas, coordinador de Conservación de Rayas y Tiburones de la organización sin fines de lucro Wildlife Conservation Society de Argentina (WCS Argentina), investigador de la Universidad Nacional de la Plata (UNLP) y director de Conservar Tiburones en Argentina.

Los primeros pescadores de Río Negro comenzaron a sumarse en 2017 cuando Esteban Giussi visitó el Museo de La Plata para terminar de concretar su incorporación con la entrega del equipo de marcado. La iniciativa se desarrolla a través de la creación de nodos a lo largo de la costa argentina, que son claves para alentar a los pescadores a devolver ejemplares capturados, especialmente en provincias donde aún está permitido el sacrificio de los grandes tiburones costeros amenazados de extinción, como ocurre en la provincia de Río Negro.

“Los tiburones forman parte del grupo de vertebrados más amenazado de los océanos. Es inaceptable el sacrificio de tiburones costeros al borde de la extinción en nombre de la pesca deportiva”, advirtió Cuevas.

El nodo de la Comarca Viedma/Carmen de Patagones tomó gran impulso durante la temporada 2020-21, y se fortaleció durante el primer encuentro realizado en noviembre pasado. En el caso de Río Negro, los sitios de marcado son Bahía Creek, Bahía Rosas/La Ensenada, Playa Bonita, El Espigón y la zona costera de El Cóndor.

De acuerdo con Lucas Albornoz, consultor de Wildlife Conservation Society de Argentina (WCS Argentina) y coordinador del nodo de la Comarca Viedma/Carmen de Patagones de Conservar Tiburones en Argentina, actualmente, alrededor de 20 pescadores de Río Negro participan en el proyecto. “Los participantes están comprometidos con la conservación de tiburones, con buenas prácticas de pesca con devolución, el marcado de los animales, el registro y envío de los datos. Además, tienen experiencia en la devolución de ejemplares. Por eso, su rol en el proyecto es protagónico, tanto en la generación de conocimiento como en la reducción del impacto de la actividad sobre las poblaciones de los grandes tiburones costeros del Atlántico sudoccidental”, afirmó.

El aporte de los pescadores a través de esta iniciativa es fundamental para seguir avanzando en la investigación sobre los grandes tiburones costeros y el resto de los peces con cartílago (como rayas, chuchos y peces gallo); y en particular, de las especies endémicas, como el gatuzo, la guitarra y los peces ángel. Esas últimas especies solo habitan en el Atlántico Sudoccidental.

Durante el primer encuentro presencial de pescadores deportivos del nodo Viedma/Patagones, los participantes compartieron sus intereses y sus experiencias, y recibieron información y herramientas elementales para el desarrollo de su rol en el marco de este proyecto de ciencia ciudadana.

“Durante la última temporada de marcado, el proyecto ha tenido un crecimiento exponencial en cuanto a las marcas colocadas (más de 400) y la tasa de recapturas. Esto da cuenta del momento que estamos viviendo, la toma de conciencia, y la influencia entre pares por parte de los pescadores. Celebramos que ocurra este cambio porque coincide a su vez con la urgente necesidad de conocer y conservar estas especies frágiles y vulnerables”, destacó Albornoz.

Perspectiva del pescador

Desde la mirada del pescador también el cambio resulta positivo. “La devolución sólo fue un paso previo al marcado con etiquetas- señaló Cambareri- Me contacté con los expertos de este programa a través de un amigo, y me atrapó la idea. El proceso de marcado con etiqueta es rápido, se realiza mediante un punzón y se la aplica sobre la aleta dorsal, con una presión con la palma de la mano. Luego se mide al animal y se lo devuelve al agua”, detalló.

“Me parece algo muy lindo poder ayudar a la especie que tanto me gusta pescar, y concientizar a la gente es un orgullo grande. Largar un tiburón al agua para mí es una satisfacción incluso más grande que la de pescarlo, y hacerlo ya etiquetado más aún”, dijo Cambareri.

Fauna amenazada

Hay diferentes tipos de pesca. Una es la pesca comercial-industrial. Otra es la pesca comercial artesanal, y también existe la pesca recreativa/deportiva. Tienen fines diferentes y generan impactos distintos. “Para conservar poblaciones de tiburones críticamente amenazadas, es necesario abordar todas las fuentes de presión pesquera. En muchos casos, hablamos de especies que han reducido sus poblaciones en un 90% en los últimos 30-40 años. La confluencia de fuentes de presión pesquera agrava el estado de conservación de las especies”, señalaron Juan Martín Cuevas y Lucas Albornoz. “Desde la organización WCS Argentina trabajamos con todos los actores involucrados. A través de la iniciativa de ciencia ciudadana, podemos acercarnos al universo de la pesca deportiva para trabajar con los pescadores en la búsqueda de soluciones, pero especialmente, de acompañar una nueva manera de entender y practicar la actividad: pasar de matar a marcar los ejemplares”, afirmaron.

Actualmente, la provincia de Río Negro cuenta con una sola reglamentación relativa a la pesca deportiva dirigida a grandes tiburones costeros. Pero esa norma se limita al Área Natural Protegida Punta Bermeja. Por eso, “es imperante regular la actividad en toda la provincia, así como en Chubut y Santa Cruz”, sostuvieron los expertos. Además, advirtieron que, aunque en la provincia de Buenos Aires la pesca deportiva con devolución es obligatoria, su fiscalización y control son escasos o nulos.


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