Cierre de las exportaciones de carne: otro paso en falso del presidente Fernández

La medida generaría más perjuicios que beneficios. Una nueva interna se desató en el gabinete: ganó la iniciativa de Paula Español, secretaria de Comercio Interior y referente del Instituto Patria. La historia condena este tipo de iniciativas.

Los precios de la carne en las góndolas no paran de subir.

Finalmente, el gobierno terminó por intervenir el mercado de las carnes buscando conseguir una caída de los precios en las góndolas. Anoche anunció a los frigoríficos que se suspendían las exportaciones por 30 días, aunque no quedaba en claro si ese plazo podía llegar a ser prorrogado.

La ecuación para la administración Fernández es simple: si se cortan los envíos externos mayores volúmenes quedarán para el mercado interno y esta sobre oferta terminará por hacer bajar los precios finales que percibe el consumidor.

Pero desde distintos sectores de la actividad señalan que las medidas que llegan de esta forma compulsiva nunca tienen los resultados esperados. “Es mucho mayor el daño que se genera que el beneficio real que pueda llegar a tener el consumidor. La medida muestra que no entienden cómo funciona el sistema”, aseguró un importante exportador al ser consultado por este medio.

La actividad esperará hoy la normativa oficial con la letra chica que defina el real alcance de la medida. Por lo pronto se puede adelantar que vuelve a ganar el ala más dura del Gobierno. El proyecto de cortar las exportaciones para tener un control sobre los precios de la carne fue oficializado hace semanas por la secretaria de Comercio Interior de la Nación Paula Español y contaba con el aval del Instituto Patria, liderado por Cristina Fernández.

El gabinete de Alberto Fernández sigue en cortocircuito. Mientras Español amenazaba días atrás a los empresarios con el cierre de las exportaciones, por la otra puerta el ministro Matías Kulfas -su superior en la cartera de Producción- les aseguraba que no iba a permitir este tipo de intervenciones. Esta demás decir quien ganó la pulseada. Una remake de la interna Basualdo-Guzmán.

Pero volviendo a los efectos que puede generar el corte de las exportaciones, se puede adelantar que difícilmente los precios bajen con esta medida, y sin lo hacen, puedan mantenerse en el tiempo con esta tendencia.

Las causas:

-No es que la carne esta cara; es que los salarios fueron pulverizados en estos dos últimos años. Lo mismo ocurre con las naftas, las verduras, el pan, las frutas y todos aquellos productos que consumen los asalariados medios. Es pérdida de poder adquisitivo por la inflación que sufre la economía.

-Las exportaciones de carne representan el 20% del total de la producción del país. La incidencia que pueda llegar a tener este volumen en el mercado interno es relativa. Y más aún si se tiene en cuenta que parte importante del volumen que se destina al mercado externo son cortes de alta calidad -que no tienen alta demanda local- los que quedarán en las góndolas a valores relativamente bajos, subsidiando así el consumo de las clases pudientes.

-Los desvíos que hoy tiene del mercado no permiten una corrección de precios. El sistema cárnico presenta enormes anomalías fiscales y comerciales. Según datos del sector privado más del 60% de las ventas en toda la cadena tienen irregularidades tributarias (evasión y/o elusión) lo que hace que un mismo corte en una misma localidad (o provincias) pueden tener precios totalmente distintos.  

Los efectos negativos de esta medida están reflejados en la historia económica de nuestro país: desde hace décadas los gobiernos insisten con este tipo de medidas que siempre terminaron por fracasar. Sin ir más lejos en 2006 el presidente Néstor Kirchner ordenó también frenar las ventas al exterior. En ese momento las colocaciones externas se ubicaban arriba de las 700.000 toneladas. Después el control al sector se profundizó con Cristina Kirchner y al final de su mandato (2015), el país exportaba menos de 200.000 toneladas de carne, el stock ganadero se desplomó más del 15% y los precios internos no pararon de crecer.

Suspender las exportaciones genera:

-Menor ingreso de divisas al país. Hay que destacar que para este año el sistema esperaba exportar cerca de 2.500 millones de dólares por año, paradójico para un país que esta necesitando divisas sobre una economía que no tiene crédito externo.

-Es un golpe para las empresas exportadoras ya que no podrán cumplir con sus compromisos comerciales en el exterior y esta el temor de que esos mercados se pierdan en manos de terceros países que compiten por las góndolas internacionales.

-Posibles pérdidas de puestos de trabajo teniendo en cuenta que las empresas deberán ajustar costos al bajar su rentabilidad.

-Cambios en las reglas de juego que terminan por desincentivar cualquier tipo de inversión que quiera llegar a la Argentina.

La interna que sufre el gobierno le exige al presidente Fernández definir medidas para intentar cambiar el crítico rumbo económico del país. La suspensión de las exportaciones, van en esa línea. Es una medida que busca generar un impacto político más que económico, pensando únicamente en las elecciones que se vienen.

Para el gobierno es difícil razonar políticas de mediano y largo plazo. ¿Y si en vez de suspender las exportaciones se estudia un programa ganadero para aumentar la oferta de carne? Esto permitiría sostener la demanda, bajar los precios internos, aumentar las exportaciones, sumar divisas para el país, más puestos de trabajo, generando así un círculo virtuoso para todo el sistema.  

Pero pareciera que la política solo tiene su mirada puesta en el corto plazo.


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