“Cinco años sin mi nieta”

Por Redacción

Hace pocos días estaba leyendo este diario y encontré la carta de una abuela que contaba su gran dolor por haber pasado siete años sin ver a su pequeña nieta. Eso hizo más profundo el dolor que sufro desde hace cinco años cuando a la mía la arrancaron de mi lado. Adhiero a todas y cada una de sus palabras porque es exactamente lo vivido por mí. Es una realidad de todos los días ver que las parejas no asumen sus fracasos de adultos y se los hacen pagar a los hijos, a quienes usan como botín de guerra, sin pensar en el tremendo mal que les infligen y en los trastornos emocionales y psicológicos que cargarán a lo largo de sus vidas. ¡Qué poco aman a los niños que traen a este mundo! ¡Es como si fueran un juguete más al que hay que lucir cuando son hermosos bebés y después, cuando verdaderamente es necesario ser responsables de su desarrollo físico, mental y emotivo –es decir, su desarrollo como persona–, pasan a ser objeto de sus revanchas contra el otro padre! Quiero hacer un párrafo aparte mencionando a los miembros de la Justicia que se supone tienen la instrucción, capacidad e idoneidad que el cargo les otorga para decidir sobre la vida de las personas pero no lo hacen, a pesar del tiempo que transcurre, de los estudios que se llevan a cabo sobre los integrantes de cada caso, de ser testigos de las mentiras y fabulaciones de los progenitores y de ver los verdaderos actos “teatrales” de algunas madres que presionan a los pequeños haciéndolos sentir como culpables si, por casualidad, tienen algún contacto con los familiares de “la otra parte” (abuelas, tíos, primos, a los que, en mi caso, ella misma pidió ver). Como esas entrevistas quedan filmadas y grabadas en el juzgado, sería bueno que las volvieran a ver porque tal vez les aclarará lo que, a pesar del largo tiempo sin contacto, fue la relación de la niña con su familia paterna. Existe una Declaración Universal de los Derechos del Niño y Adolescentes a la que nuestro país ha adherido donde “ellos son los privilegiados”. Sería bueno aplicarla en beneficio de todos los niños y jóvenes que sufren estos actos que tanto daño les ocasionan. Por este medio quiero llegar a todos los abuelos que, aun teniendo el derecho de gozar de la alegría de ver crecer a sus nietos, son privados del mismo y solidarizarme con ellos invitándolos a que nos encontremos, para apoyarnos en este doloroso transitar sin ellos. A mi pequeña nieta, sólo decirle que la amo con todo mi ser y que, como creo en una justicia divina, sé que un día no muy lejano estaremos otra vez juntas. Stella Maris Pedrueza, LC 4.631.563 – Roca

Stella Maris Pedrueza LC 4.631.563 – Roca