Crimen de Nicolás: los detuvieron por la sangre

Uno de los atacantes se cortó con la botella rota. El herido manchó todo el recorrido hasta el hospital.

Por Redacción

CIPOLLETTI

Los detenidos en el caso del joven asesinado en la mañana del sábado dejaron manchas de sangre desde el ferrocarril hasta el hospital. Fueron asistidos en la guardia y allí los captó una cámara de seguridad. Con toda esa prueba después hicieron los allanamientos. El caso está materialmente resuelto, dijo el fiscal Marcelo Gómez.

Los imputados son un joven de 19 años que está detenido y dos adolescentes de 16 y 17, que ya fueron internados en un instituto estatal. La víctima, que recibió una brutal agresión, era Nicolás Gonzálvez, un joven de 25 años, papá de dos niños.

Según la hipótesis de la fiscalía, Nicolás estuvo reunido con los agresores durante la madrugada del sábado en el predio del ferrocarril, en inmediaciones del centro cultural El Andén. Suponen que abundó la ingesta de alcohol y que, en esas circunstancias, hubo una discusión. Primero la víctima le habría pegado a uno de los menores y después corrió en dirección a la Casa de la Música. En la huida recibió el primer golpe: un botellazo en la cabeza, que lo dejó prácticamente inconsciente. Una vez en el piso, los agresores quisieron ahogarlo en una especie de aljibe, desde donde extraen agua para el riego. Hubo muchísimo ensañamiento porque además lo cortaron con los vidrios de la botella rota, le produjeron fractura y hundimiento de cráneo con un ladrillo y lo rociaron con nafta para prenderlo fuego. De la autopsia surgió que inhaló humo pero que, entre otras causas, murió ahogado.

Uno de los atacantes también se cortó con un vidrio y tuvo un profuso sangrado. Esa fue una de las claves para resolver el caso.

La Brigada de Investigaciones de Cipolletti tomó la causa a las 8 de la mañana del sábado (habían trabajado hasta las 6 AM con la muerte de Micaela Schwartz). Como primera medida siguieron las manchas de sangre que iban desde el predio del ferrocarril en el centro de Cipolletti y, por la calle Brentana, hasta el hospital, en Naciones Unidas. Los agresores estuvieron en la guardia y los médicos le curaron la herida a uno de ellos. Ese episodio quedó registrado en una cámara de seguridad.

La declaración de un hermano de Nicolás fue fundamental y, con toda esa prueba, el juez Gustavo Herrera ordenó allanamientos. El sábado a las 6 de la tarde el caso estaba “materialmente resuelto”. En los domicilios requisados secuestraron las zapatillas de la víctima (lo agresores también le robaron) y prendas de vestir con manchas de sangre, además de un arma de fuego de grueso calibre. Los imputados fueron arrestados en la plaza del barrio Don Bosco y hoy lunes serán indagados. Les adjudicarán un “homicidio con alevosía”, que se reprime con prisión perpetua.

“Hace tiempo que no había un homicidio con tanta violencia”, admitió uno de los investigadores. La víctima fue encontrada tan golpeada que en un primer momento costó identificarla.


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