Artistas Emergentes: aunque cueste, se vive la música a pleno

Talentos de la región se sostienen día a día. No dejan pasar ninguna oportunidad para tocar y cantar. Desde el trap, el rock y el bolero hasta el son cubano, se disparan historias que buscan marcar la diferencia.

“Flor de bolero”. Un género con voz de mujer. Nueve artistas regionales y una pasión. (FOTOS: Gentileza)

Vivir de la música no es sencillo en la región del Alto Valle. Pero “vivir con la música” es lo que hace la diferencia. Y allí están ellos y ellas, los músicos y músicas emergentes, que a pulmón lo dan todo y van por más.

Desde el trap, pasando por el son cubano, el rock, hasta el bolero, cada escenario de bar, fiesta privada o espectáculo popular los muestra en todo su esplendor. Pero detrás hay historias de esfuerzo y de compromiso. Todo se hace como se puede con lo que hay.

El semillero en Neuquén es infinito. Pero comenzar es todo un tema porque no hay una gran industria. El circuito es muy chico. Hay muchos músicos que comienzan y que no terminan de comenzar porque las oportunidades de avanzar son pocas y para pocos. Pero lo están haciendo y ese es el valor que hay que rescatar”, comentó Mauro Saldaño, músico y productor musical con más de 30 años de profesión en el rubro.

Esto, los chicos y chicas lo saben pero no se dejan amedrentar, porque están convencidos de que por algo se empieza. Las bandas tienen diferentes estilos, pero un hilo conductor que las une, aún sin conocerse. La música los aglutina.

Bartuxx tiene 16 años, es de Centenario y trapero de ley. La rompe con sus videos en las redes sociales. “Las ganas de hacer música fue mi motivador”, dijo.

“Si me gusta tanto la música porque no hacer yo la música que me gustaría escuchar”, agregó. Fue su inicio.

En el cuarto de su casa, se armó un “home studio”. “Empecé haciendo música con el celular porque no tenía ni un micrófono. Era para probar y divertirme yo. Me gustó mucho y quería ir por cosas más grandes”, contó Bartuxx. Pero la plata no alcanzaba.

Armó un emprendiemiento para vender pantalones y juntar el “mango”. Y así llegó su micrófono profesional y su placa de sonido. Previo a eso, contrató horas de grabación en un estudio. Las cosas no fueron del todo bien y resolvió armar su estudio en la habitación de su casa. Y ahí empezó todo, grabaciones y la creación de la “crew 8309”. ”Siento que tenemos algo distinto; hasta el Movistar Arena no paramos”, agregó.

“En Neuquén es muy difícil hacer música porque no hay tanta llegada a gente de la industria. No hay nadie que venga a fijarse en los artistas de acá” confesó Bartuxx con el claro objetivo de vivir de la música.

Y aparecen ellas en la voz de Emilce Ayala, vocalista de la banda “Flor de Bolero”. Son nueve músicas que un día dijeron sí a encararle a un género no actual pero vigente, con una impronta propia. Ellas además se “aventuran a mechar con otros géneros latinoamericanos”.

En cuanto a ser músico emergente independiente, (sin un mango de ayude), Emilce comentó que es un tema que siempre está presente en los ensayos y reuniones de proyectos. “Más allá de todo encontramos en la música una comunidad , una pertenencia. Tenemos el impulso de hacer arte y compartir”, más allá de todas las dificultades que aparecen.

“Ojala fuera jerarquizado económicamente pero no lo es. Es todo a pulmón. Ponemos todo de nosotras porque amamos hacer música y compartirla”, agregó.

En el mismo sentido se expresó Ailín Canale integrante de “Crocante de maní”, una agrupación que nació en “fogón si fogón”. ”Acá no hay un peso pero se sigue porque queremos hacer música”, manifestó la vocalista.

En una reunión de amigos surgió la propuesta de armar un proyecto musical. Fue en enero de este año. Lo que empezó como una mera charla, se terminó convirtieron en “Crocante de maní”. En una charla similiar se disparó el son cubano. “Y ¿por que no vamos por acá?”, se preguntó la música. Y el proyecto estaba ya casi a realizarse.

La reman desde abajo. Cumpleaños de 15, casamientos, escenarios pequeños. Pero de ahí fueron armar la logística para equipar la banda con lo necesario para “brillar”.

«Tenemos un casamiento en febrero. Les pedimos que nos paguen una parte por adelantado y con eso pudimos comprar luces para el escenario. Eso es un montón porque sumamos calidad, pero nada es fácil en estos tiempos para los artistas independientes”, reconoció Ailín.

“El semillero es infinito”, insistió el productor. Lo que falta es mayor apoyo para esos “pichones” que tienen un sueño y laburan diariamente para encontrar la forma de lograrlo.

“Desperfectos”, lo perfecto del rock

Ellos son “Desperfectos”, chicos de 16 años que un día encontraron un punto en común. La música, la guitarra, un bajo, una batería y una voz que le ponga letra al rock.

La banda arrancó en la época de guardapolvos blancos.
Llegaron a la secu y apareció “El Negro” con su mate y su guitarra al hombro. “Me dijeron ¿querés ser parte de una banda?”, una pregunta que obtuvo su respuesta en solo dos segundos.

Sus ensayos son en una casa familiar, no hay mucho más. En los últimos años “Desperfectos” fue buscando mejorar. Sumaron un guitarrista más y salieron al ruedo en peñas y eventos privados.

“Ahora estamos mejor que nunca. Está bueno eso de que de algo así nomás puede salir un gran proyecto. Juntarse con amigos y que en un futuro podamos vivir de lo que nos gusta: la música”, reflexionó el músico.

Y así todos van por los sueños: hacer música y sin futuro mejor se avecina vivir de ella y de la pasión por los acordes.


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