En el día de cumpleaños 75 de Charly García, David Lebón y Pedro Aznar celebran la música de Serú Girán con un concierto en Neuquén

Los músicos, miembros originales del cuarteto que completaban Charly y Oscar Moro, se presentan el aclamado espectáculo Serú Giran pro Lebón y Aznar, esta noche en Neuquén. La historia de un grupo que nació en Buzios, se terminó de completar en San Pablo y dio origen a un cancionero único y atemporal de la música popular argentina.

Por Juan Mocciaro

David no conocía a Pedro. Oscar lo tenía visto, o, mejor dicho, escuchado, pero no mucho más. Y a Charly, que tampoco lo conocía y que estaba buscando un bajista para su nuevo proyecto, le sugirieron que fuera a verlo. Charly fue y lo que vio y escuchó lo deslumbró. Sí, a Charly, que ya era Charly, le deslumbró un bajista de dieciocho años. Porque sí, Pedro Aznar tenía dieciocho años cuando, a comienzos de 1978, Charly García le propuso ser parte de Serú Girán.


Si La Máquina de Hacer Pájaros fue la evolución natural, tanto musical y compositiva, en la vida de Charly García, que buscaba explorar más en profundidad la música progresiva, al cabo de dos años y dos discos impresionantes, el proyecto, para García, se había agotado.


Quería otra cosa, no tanto en lo musical como en lo grupal. Quería, acaso sin saberlo, eso que luego se llamó supergrupo, donde cada músico fueran tan importante como el resto en la ejecución de los instrumentos , además de componer y cantar.
Hacía rato que García quería tocar con Lebón. Lebón, en cambio, no estaba tan interesado. Tampoco se negaba. Había que convencerlo. García lo intentó visitándolo casi todos los días con las legendarias facturas, pero no funcionó. García observó que lo que fallaba era el objeto de seducción y cambió las facturas por una botella de whisky. Entonces sí. Lebón prestó atención.

David Lebón y Pedro Aznar, una hermandad que nació el mismo día en que se conocieron, hace casi cincuenta años.


Pero no fue solo el whisky: Charly le dio un gran protagonismo a Lebón en el legendario Festival de Amor, el show con el que despidió a La Máquina y, de algún modo, anticipó Serú Girán. Esa noche de cuatro horas de música abrió con una versión de “Música del Alma”, compuesta por Lebón y García, más un set de seis canciones del disco solista de Lebón.


Ya de novio con Zoca, la talentosa bailarina brasileña que sería el gran amor de su vida, Charly le propuso a David mudarse a Brasil para encontrar la libertad que en el Buenos Aires de aquellos años no había. Zoca sugirió Buzios y allí fueron García, David y su familia. Zoca, que vivía en Belo Horizonte, iba y venía.


En Buzios, Charly y David empezaron a escirbir buena parte de las canciones que serían parte del primer disco del grupo, el homónimo Serú Girán: “Nena” (“Eiti Leda”), un tema de Charly de Sui Generis nunca le terminó de encontrar la vuelta, “Seminare”, “Serú Girán”, “El mendigo en el andén”, “Autos, jets, aviones, barcos” y “Voy a mil”. Hasta entonces eran un dúo, pero no era la idea. Con Lebón en guitarras y García en todos los teclados habidos y por haber, al proyecto le faltaba la base, nada menos. Y los instrumentos… nada menos.

Los jóvenes de ayer. Oscar Moro, David Lebón, Charly García y Pedro Aznar.


En busca de lo que les faltaba, García volvió a Buenos Aires. Primero, firmó el contrato para el primer disco de la banda y con el dinero compró los instrumentos y alquiló una combi para transportarlos hasta San Pablo, donde se trasladaron desde Buzios para grabar el disco. Faltaban los músicos.


Gonzalo Farrugia, de Crucis, banda de rock progresivo que la debilidad de García, pudo ser el baterista de Serú Girán. Pero Farrugia eligió Los Ángeles y se fue. Willy Iturri asomó como cierto plan B, pero no era su momento de tocar con Charly, lo sería unos años después. Sin tiempo y sin paciencia, García fue a lo seguro: Oscar Moro. Y su compañero de La Máquina no lo defarudó. Ok, pero faltaba el bajista.


Sin tiempo y sin paciencia, García volvió a apostar por lo seguro y lo fue a buscar a José Luis Fernández, su otro compañero de La Máquina. Primero le dijo que sí, después le dijo que no sabía y a Charly ya no le interesó. Entonces alguien le sugirió que fuera a ver a un chico que la rompía toda como bajista.


¿Cómo lo conocío a Charly? Sí lo contó Pedro a la revist Rolling Stone: “Me vino a ver a un show de Amalgama, un grupo en donde cantaba Julia Zenko, en un lugar llamado Oliver, un sótano al estilo club de jazz y whiskería que quedaba en Las Heras y Pueyrredón. Charly me llamó por teléfono para ofrecerme que me sumara al grupo, me contó que habían estado con David en Búzios componiendo y que Moro iba a ser el baterista. Desde unos meses antes, me había hecho amigo de Moro porque los dos entramos como músicos acompañantes del dúo Pastoral. Nos hicimos muy amigos. Moro algo ya me había adelantado. Yo no sabía si era un rumor loco o si era posta. En un momento me llama Charly: ‘Estoy en Buenos Aires y me gustaría que nos encontráramos’. Así que vino a verme a Oliver. Se sentó solo en una mesita y escuchó parte del show. Digo parte porque hacíamos un break en el medio. Tomamos algo y llega el ofrecimiento formal. Y a mí me pasó una sensación rara, tenía sentimientos muy encontrados, tenía 18 y me había metido a estudiar armonía y piano, y además estaba muy entusiasmado con el mundo del jazz, estaba buscando por ahí y de golpe, como venía a tocar en Alas, que era un grupo de fusión de jazz, rock, folclore, tango, digamos muy ambicioso musicalmente. Sentía que mi búsqueda venía por un lado más underground. Entonces viene Charly, el gran ídolo del mundo del rock que había estado con David, otro gran ídolo del rock haciendo una banda que iba a ser como una especie de supergrupo de rock, pop y me preguntó. No sé si esa noche le dije que sí, es probable que sí, pero internamente estaba con un pie adelante y un pie atrás. Fue la mejor decisión que tomé en mi vida”.


Para 1978, Pedro Aznar ya había sido parte de Madre Atómica, Alas, Pastoral y había grabado en el disco Volando de Vida, de Raúl Porchetto. Si cuando García le ofreció ser parte de Serú Girán, Aznar tenía dieciocho años, entonces todo aquello lo había hecho siendo adolescente. Simplemente por eso no era conocido, porque era una criatura. De las más talentosas, sin dudas.
Pedro Aznar, Oscar Moro y los equipos llegaron a San Pablo al mismo tiempo. Recién en ese momento Serú Girán se reunió por primera vez sin saber si iba a funcionar o no. Pero bastó un ensayo, el primero, para que todos en esa sala supieran que algo grande, muy grande acababa de comenzar.

Serú Girán en vivo, García, Lebón y Aznar; y detrás de bombos y platillos, Moro.


Al igual que a Charly en Buenos Aires, Pedro también deslumbró a David en San Pablo. “Cuando lo vi a Pedro pelar el bajo se me cayó la mandíbula hasta la rodilla. ‘Este pibe es muy bueno, casi mejor que yo’’”, dice David recordando aquel encuentro para No Digas Nada, la biografía de Charly García escrita por Sergio Marchi.


“Con David tuvimos un primer mano a mano. Fue hermoso, porque hablamos de espiritualidad, de meditación. Yo estaba muy interesado en las filosofías orientales, todavía no meditaba, no hacía yoga. Él sí, él ya meditaba. Estuvimos como dos o tres horas hablando del alma, de la espiritualidad”, cuenta Pedro en la misma nota de Rolling Stone de mayo pasado.


Serú Girán fue uno de los proyectos musicales más sobresalientes en la historia de la música argentina, pero duró poco: cuatro discos en cuatro años, de 1978 a 1982. Diez años después, el cuarteto volvió pero en condiciones muy diferentes a las de fines de los 70. De aquel reencuentro quedó Serú 92, un muy buen disco de canciones originales, y un álbum doble que registró los vivos de aquel 1992.

(Charly) lo tomó con mucho amor y enseguida abrazó el proyecto. Desde el primer momento le pareció bien, le pareció hermoso que lo hiciéramos”.

David Lebón


La unión de talentos que conformaron García, Lebón, Aznar y Moro en aquella casona de paulista fue más que eso, fue una hermandad que se mantuvo unida de diversas maneras. Y la musical fue una de ellas, pero no la única.


De los cuatro, Lebón y Aznar eran quienes menos se conocían. De hecho, no se conocían, salvo de oído, lo cual no era poco, por cierto. Sin embargo, la afinidad entre ambos llega hasta hoy. Ambos protagonizaron un dúo en 2007 que comenzó como un (re) encuentro para unos pocos shows con repertorio de sus respectivas etapas solistas y por supuesto de Serú Girán. Tan bien resultó aquello que no tuvieron más remedio que grabar un disco: Aznar Lebón (En vivo en el Teatro ND Ateneo Vol. I y II).


En abril de 2025, se volvieron a encontrar, pero esta vez para celebrar la obra de Serú Girán. Bajo el nombre Serú Girán por Lebón y Aznar se presentó por primera vez en el Quilmes Rock, frente a 150 mil personas. Fue la primera vez que tocaron un repertorio dedicado exclusivamente a la banda de la que fueron parte. Al mes siguiente, se presentaron en el Festival Cordillera, uno de los más grandes de Colombia.


“Esto de Serú es algo que venía rondando hacía tiempo y, como pasa a veces, todo madura en un momento particular y la fruta ya está lista. Este fue el momento exacto”, comentaba Aznar al diario La Capital de Rosario. El encuentro, que en su origen había sido parte de festivales, en 2026 decidió recorrer un camino propio de shows en Argentina, Chile y Uruguay.


En Buenos Aires agotó los siete conciertos que ofrecieron en el Movistar Arena entre junio y septiembre, por lo qyue sumaron una octava presentación el 22 de noviembre. La gira por el interior ya pasó por La Plata, Rosario, Córdoba, Mendoza y Tucumán. Este fin de semana toca Neuquén: este viernes, a las 21, se presentarán en estadio Ruca Che acompañados por una banda de lujo conformada por Federico Arreysegor (teclados y voces), Fernando Cosenza (guitarras), Matías Sabagh (batería) y Fermín Ferraris (teclados). Las entradas disponibles a través de turboentrada.com.


¿Qué piensa Charly de todo esto? “Lo tomó con mucho amor y enseguida abrazó el proyecto”, decía al respecto David Lebón en la mencionada entrevista con Rolling Stone. “Desde el primer momento le pareció bien, le pareció hermoso que lo hiciéramos”.
La de este viernes no será una noche más para este espectáculo hecho de canciones de Serú Girán por dos de sus cuatro miembros originales. Será la noche en que aquel tipo que buscaba entusiasmar a David Lebón con facturas celebre 75 años de vida.


David no conocía a Pedro. Oscar lo tenía visto, o, mejor dicho, escuchado, pero no mucho más. Y a Charly, que tampoco lo conocía y que estaba buscando un bajista para su nuevo proyecto, le sugirieron que fuera a verlo. Charly fue y lo que vio y escuchó lo deslumbró. Sí, a Charly, que ya era Charly, le deslumbró un bajista de dieciocho años. Porque sí, Pedro Aznar tenía dieciocho años cuando, a comienzos de 1978, Charly García le propuso ser parte de Serú Girán.

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