Estrena “Memorias de una alcahueta” en Deriva Teatro de Neuquén
La original obra escrita por Liliana Bodoc y su hijo Galileo a partir de Memorias impuras, una novela anterior de la escritora, llega a la sala neuquina para una temporada de funciones que comenzará este sábado y se mantendrá en cartel hasta fines de noviembre.
“Memorias de una alcahueta”, la original obra escrita hace ya algunos años por Liliana Bodoc junto a su hijo Galileo estrena este fin de semana con una puesta neuquina dirigida por Dardo Sánchez y las actuaciones de César Flavio Azaro, María Cristina Beute, Raúl Abelardo Braga y Paula Mayorga.
Las funciones, en Deriva Teatro (Sarmiento 841, Neuquén), serán este sábado y el próximo sábado 26; los sábados 10 y 17 de octubre; y los domingos 15 y 22 de noviembre. Todas a las 21.30. Reservas al 299 5127497.
El origen de la obra
“Memorias de una alcahueta” es una historia que surge y de algún modo se desmarca y expande de la novela de Bodoc Memorias impuras. Liliana y “Galo” partieron así de la trama narrada por tres voces en la época colonial para dar forma a una pieza que tiene diez personajes y cinco cantos.
Dice la sinopsis: la Logia Bagual, un colectivo de juglares prófugos en un devenir clausurado por la persecución política e ideológica, presenta una historia de amor y traición desde una ignota ciudad colonial latinoamericana, raída y descompuesta. La dama, una alcahueta del gobernador, despechada y hambrienta. El enamorado, un poeta perseguido. El refugio, un barracón (¿o el teatro?). La intención, el acto social y la canción colectiva. La poesía como único camino para aceptar el destino y, también, modificarlo. La obra invita al espectador a ser artista.

Dice ahora Dardo Sánchez: “La historia toma algunos personajes de la novela y se llama así porque justamente una de las protagonistas es una mujer que es alcahueta del poder. La puesta comienza con un audio que se escucha en la sala, un fragmento del prólogo del libro que dice que en un futuro cercano, probable, el mundo sufre un régimen represivo, dictatorial, de orden global, y hay en una incierta ciudad, porque no dice cuál, acá de Latinoamérica, en la que un grupo de personas que formaban parte de un medio de comunicación sufren un ataque paramilitar deciden pasar a la clandestinidad”.
“Camuflados tras la fachada de una compañías de actores a la que le ponen el nombre de Los Baguales, se van por los pueblos a hacer teatro y contar historias, se las ingenian para de continuar con la misión que tenía ese medio de comunicación opositor a este régimen. A través del teatro, la música, la poesía, siguen su lucha.
Lo que plantea la obra, aunque parece que no, es un arma de lucha o de protesta o de poner en blanco sobre negro las cosas que están pasando”.
Dardo Sánchez, director de Memorias de una alcahueta”.
“Sin demasiada formación, obviamente, porque ellos no eran actores, ni artistas, ni nada, arman una puesta en escena en cada lugar que van, y allí representan esta obra que se llama Memorias de una Alcahueta”, explica el director.
“Memorias de una alcahueta” es en cierta forma una obra dentro de otra obra, la obra que un grupo de hombres y mujeres desde la clandestinidad intena poner en escena. “Es una historia medio fatídica, una historia de amor que transcurre en un ficticio virreinato colonial que esa es la temática de la novela que escribió Liliana Bodoc, un ficticio virreinato colonial atravesado por la pobreza, el poder, el dolor”.
El rol del espectador
Una de las características que tiene la puesta en escena es que el espectador tiene un rol importante no sólo de estar participando y viendo la obra, sino que al final tiene que participar de alguna manera con algo que el elenco le pide que ellos, el público, manifiesten o digan. “Como una especie de pequeño debate, tomar posición sobre lo que ellos han expuesto, a ver qué opina el público, qué es lo que le queda a través de alguna palabra, y la idea sería al final, entre todos, crear una pequeña poesía, un pequeño canto que resuma lo que se ha vivido en ese momento en ese lugar, con la obra, con el espectador y la historia que se ha contado”.
Dardo Sánchez llegó a la obra porque lo fueron a buscar. El grupo de actores tenía el texto y lo eligieron para la puesta en escena. “Ellos se juntaron y leyeron la obra, empezaron a armar el elenco, también lo convocan a Raúl Braga, otro actor, para conformar esta compañía de cuatro personajes, y necesitaban un director, entonces me llamaron a mí, y realmente la obra me gustó. Me gustó la temática, me gustó lo que se habla allí. Estos son tiempos donde el teatro, la música y todo lo que sea propuestas artísticas no deben andar con tibieza, y justamente lo que plantea la obra, parece que no, pero es un arma de lucha o de protesta, de poner en blanco sobre negro las cosas que están pasando y las cuestiones que se viven en las sociedades ya sea por sus gobiernos, por cuestiones que tienen que ver con el desarrollo de las sociedades y cómo van cambiando las cosas”.
«Memorias de una alcahueta»: ficha técnica y funciones
Actúan: César Flavio Azaro, María Cristina Beute, Raúl Abelardo Braga y Paula Mayorga.
Diseño y ejecución de escenografía y objetos: Julieta Tabbusch
Música original: Carlos Tendler
Asistencia de dirección: Paula Mayorga
Dirección: Dardo Sánchez
Funciones en Deriva Teatro (Sarmiento 841- Neuquén)
Sábados 19 y 26 de septiembre 10 y 17 de octubre.
Domingos 15 y 22 de noviembre.
Reservas: 299 5127497
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