Hilda Lizarazu en Neuquén: los shows de esta semana; los secretos de La impostora, su próximo disco; y su obra más allá de sus canciones

La cantautora vuelve a la Patagonia para una serie de tres shows, en Neuquén, Centenario y San Martín de los Andes. En un diálogo con Diario RÍO NEGRO, habló de la gira, de su nuevo disco pronto a salir y de su obra más allá de su voz.

Antes que música, fotógrafa. Hilda Lizarazu fue y sigue siendo una talentosa fotógrafa. La imagen formará parte del arte visual de La impostora, su próximo disco. (Foto: gentileza Hilda Lizarazu)

Esta semana, Hilda Lizarazu, junto a Federico Melioli, regresa a Neuquén para una gira de tres shows que comenzará el jueves en la ciudad de Neuquén (Casino Magic, Planas 4005), continuará en Centenario (Casino Magic, (Ruta 7 y Gares) y concluirá el sábado en San Martín de los Andes (Espacio Trama, Roca 320. Todos los shows comenzarán a las 21.


Los tickets para Neuquén Capital están disponibles a través de tuentrada.com, boletería del casino y en Flipper (Av. Argentina 179); para Centenario, en tuentrada.com y boletería del casino; y para San Martín de los Andes en entradaweb.com.ar y en boletería de la sala.


Luego de dedicarle el último tiempo al espectáculo Hilda Canta Charly con el que giró por todo el país y que además registró en un disco en estudio y otro en vivo, Lizarazu volvió a sus propias canciones, que editará a mediados de año bajo el nombre La impostora, su séptimo disco solista de estudio.


En su regreso a la Patagonia, Hilda presentará algunas canciones de este nuevo disco pronto a editarse; muchos hits, los de sus años solistas y los de Man Ray; y composiciones prestadas, entre ellas, varias de Charly García, por supuesto.
Desde la ciudad de Córdoba, donde decidió pasar el fin de semana largo antes de emprender viaje rumbo a la Patagonia, Lizarazu habló con Diario RÍO NEGRO sobre su próximo disco.

P: ¿En qué momento está el nuevo disco?
R:
La Impostora ya está con un tema de difusión que se llama “Nieve”. Y el martes que viene (ayer) grabamos un tema final. Ya lo tengo casi terminado, tengo la tapa, estoy contenta.

P: ¿De qué va la cosa en este disco, qué sonidos recorriste?
R:
La canción que le da nombre al disco y que es la que lo abre es una suerte de autorreferencia con respecto a este síndrome del impostor. Hay algunas canciones de amor, otras de desamor y termina con “Los Ejecutivos”, de María Elena Walsh, en una interpretación que hago junto a Lito.


Es un mezcladito, como siempre, un disco que tiene bastante contraste, porque “La impostora” es muy orgánico y el que sigue, que es el corto de difusión, “Nieve”, es muy electropop. El pop es un género muy permisivo, no hay purismo.


Todos mis discos fueron así, algunas canciones con banda, otras canciones con secuencias y más electrónicas. Sigo en esa misma línea, la línea Lizarazu, con la voz que permanece y con las ideas que continúan y algunas interpretaciones que pasan por mi impronta.


Hay algunas páginas autorreferenciales, hay una canción que se llama “Creativa”, que está dedicada a algunos amigos pintores, pero también a mí misma. No es que me dedico a la canción, pero hablo en primera persona. Hay veces que hablo en primera persona y otras en que no. La impostora es bastante conceptual, pero los temas entre sí son bastante diversos.

P: El trabajo que te tomó, que imagino que ha sido mucho, hacer Hilda Canta Charly, no te impidió dedicarte a tus propias canciones

R: No, y siempre está, ¿viste? Siempre emerge, es así como una semillita que siempre crece algo, ¿no? De golpe le pega un poco más el sol y ahí asoma más, después viene el frío y se queda. Es un poco así como un acto natural que salgan cosas y Federico también es un creador de canciones y siempre en los celulares llevamos como pedacitos de letras y de melodías. Se hace lo que se puede y que eso después forma parte de un trabajito que se llama álbum ahora porque antes era disco, ¿sabes? Y bueno, sale. En este caso, como va a salir por Díscola Discos, que soy yo, es mi sello, no voy a hacerlos de forma física porque implica otro gasto que prefiero utilizarlo para viajar con la música y entonces será de forma virtual.

P: Recién dijiste algo respecto de tu voz que continúa, como si fuera una marca, y yo creo que lo es.
R:
Sí, con más experiencia, con más intención tal vez, y personalmente, más allá del sonido físico de mi voz, también mi persona como obra de arte, te diría, me da un poco de cosa, pero sigue con una coherencia desde el comienzo de los ochenta. Eso yo lo reconozco y me gusta esa parte. Por eso también la impostora, en cierta forma, porque quiero justamente sanear, si se quiere, este síndrome del impostor, de esa persona que vendría a ser yo, que en cierta forma le va bien en la vida y no se reconoce. Dice, ¿por qué me va bien? Si no soy tan buena.


Entonces ese síndrome es el que, en algunos años, no ahora, te diría, porque ya estoy más plena y más madura y feliz, si se quiere, padece esa afección de no reconocer que lo que te ocurre es como el artífice de uno mismo. Entonces, por eso quise ponerle ese título tan, en cierta forma, controversial, medio de telenovela mexicana. (risas)


Es un juego, a mí me gusta buscar ideas sobre qué escribir, a veces tengo aciertos, otras veces, para algunas personas, algunas canciones pasan desapercibidas. Y después de 20 años de carrera solista y de conocerme más y reconocer mis canciones como algo original, ya las puedo clasificar como lados A o lados B, que eso lo estuvimos haciendo este verano con Federico, y coincidíamos, para armar una lista equilibrada, ahora que voy a ir a tocar al Casino Magic, hacer una lista de lados A y lados B, una lista A-B. Temas que no son tan fáciles ni tan recordables, pero siguen siendo parte de la obra de uno. Entonces, ahora con esta nueva clasificación que hicimos con Federico Melioli, vamos con, A, B, A, B, B, B, A, A, así, voy así, les pongo la letra al lado incluso.

P: Una forma muy original de armar una lista de temas.
R:
Vos sabés que eso lo hablé por primera vez con un grande de la canción, que es el señor Jaime Ross, que una vez me dijo “yo disfruto mucho de los shows lado B” ¿Qué es eso? (imitando la voz de Jaime Roos) “Los lados B, ¿viste? Los que no son conocidos, a mí me encantan esos shows”, fue la primera vez que lo escuché y lo tomé como referencia, me encantó.

P: Por último Hilda, hace poco celebraste junto a Federico Melioli veinte años trabajando juntos, ¿cómo lo conociste?

R: Cuando yo saqué mi primer disco Gabinete de Curiosidades (2004) necesitaba armar una banda para salir a tocarlo en vivo. Lo había grabado con músicos tremendos Black Amaya, Tito Losavio, Ciro Fogliatta, Fernando Lupano, Juan del Barrio, Gringui Herrera, Samalea… pero en el momento en que salió el disco no tenía banda para tocarlo.

Necesitaba bajista y le consulté a otro amigo músico, Cay Gutiérrez, que también participa en dos canciones de Gabinete de Curiosidades, «che, ¿no conoces un bajista? Quiero armar una banda» y me dice, mirá, yo tengo un amigo italiano que está de novio ahora con una chica y se iba a venir a la Argentina y quiere tocar. Le digo, bueno, dale, cuando venga, le digo, no quiero que ilusione y que piense que viene a hacer giras internacionales ni nada. Yo estaba recién empezando, no sabía cómo me iba a ir. Estaba con este nuevo proyecto de salir del nombre Man Ray a ponerle mi nombre del DNI directamente. A ver cómo es esto de navegar, ser la capitana de mi propia balsa (risas).

Y bueno, apareció Federico. Yo me acuerdo que estaba con un dolor de muela fortísimo ese día. Probamos en los temas que ya habían salido. Él se los había estudiado y nos caímos bien. Me cayó bien y después me fui corriendo porque estaba con mucho dolor y lo acepté como estaba en Black. Juan y yo, que tocaba la guitarra y bajo. Y fuimos cuarteto. Yo fui la violera de recaradura. Después Black se fue, Juan también y armé otra banda y Federico se quedó. Y así fue.

Obviamente con el tiempo nos fuimos conociendo, queriendo mucho, una amistad musical hermosa y la verdad es que verdaderamente tenemos una empatía personal. Somos como hermanos. Es muy linda la relación.

Compartimos un montón de distintas situaciones desde estadios gigantes haciendo soporte de Phil Collins hasta lugarcitos chiquitos donde había 20 personas y siempre siempre lo que coincide en nosotros es que disfrutamos de lo que hacemos. Entonces, no somos pretenciosos.
Yo me considero así y se dedico tal cual. O sea, como vivir de la manera que vivimos somos agradecidos por eso. Y eso no se encuentra en cualquier músico.


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