Cura de Bariloche resistió un robo y lo balearon

Fue ayer a la madrugada. Hay un detenido.

Por Redacción

Alfredo Leiva

BARILOCHE (AB).- El padre José “Pepe” Lynch estaba trabajando en su escritorio cuando escuchó que el perro estaba muy inquieto. Intuyó que algo raro pasaba fuera de la vivienda, y segundos después una explosión lo estremeció. Fue hacia el pasillo, a oscuras, y vio la silueta de una persona que lo amenazó con un arma. “¡Dame la plata!”, exigió a los gritos el desconocido. “¡Andate de acá! ¡Vas a terminar mal!”, respondió el sacerdote. Luego cinco disparos retumbaron en la casa y uno de los proyectiles impactó en una pierna del padre “Pepe”. El asaltante escapó, pero fue detenido en los alrededores por el personal policial. El hecho ocurrió minutos antes de la 1 de ayer en una vivienda ubicada a pocos metros de la parroquia San Francisco de Asís, en la zona del Ñireco. El padre “Pepe” dialogó ayer con “Río Negro”. Todavía tiene el proyectil calibre 22 alojado en su pierna izquierda, cerca de la rodilla. Dijo que no sabe cómo el sujeto pudo derribar la puerta de madera, de dos pulgadas de espesor y con bisagras de bronce. Comentó que cuando salió al pasillo y vio al sujeto que le exigía dinero, se acercó y comenzó a forcejear con él. La lucha cuerpo a cuerpo fue tan intensa que cayeron al piso. Un sacerdote que estaba en uno de los dormitorios salió a mirar. Cuando advirtió el peligro se refugió en la pieza y llamó a la Policía. Ahí el ladrón se levantó y emprendió la retirada. Pero antes disparó tres tiros. “Cuando dejó de tirar lo sigo y escucho que dispara un cuarto tiro”, señaló. “Después disparó otra vez y me pegó en la pierna”. El agresor aprovechó el momento para escapar. Lynch destacó que el personal policial llegó rápidamente al domicilio y salió tras el asaltante, que fue detenido en las inmediaciones cuando trataba de ocultarse. Es un joven de 20 años con antecedentes, informó una alta fuente policial. “Me quedé afónico de tanto gritarle que se vaya porque le iba a ir mal”, contó el religioso. Sostuvo que es probable que el sujeto haya pensado que guardaban en la casa la recaudación de un bingo solidario que habían realizado el sábado. “Lo último que hubiéramos hecho era guardar el dinero en la parroquia, el dinero se repartió el mismo día tras finalizar el bingo”, puntualizó. “Fueron momentos de mucha tensión, de mucho nerviosismo”, resumió. “No tuve miedo. Tenía mucha bronca, porque cuando veo una injusticia me enojo mucho y era una injusticia que entrara de esa forma a mi casa, que buscara el dinero del bingo solidario”, aseguró. El padre “Pepe” recordó que en 2007 fue asaltado cuando estaba en la Parroquia Inmaculada Concepción, también en esta ciudad. En aquella oportunidad le robaron dinero, pero no sufrió lesiones. En un rastrillaje, el personal de la Comisaría Segunda encontró el arma ayer al mediodía, cerca de la parroquia.