Desaire de Obama a Putin tensa la relación
Para Moscú, es un gesto “propio de la Guerra Fría”.
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LOS ÁNGELES (AP/AFP).- El presidente Barack Obama canceló ayer sus planes de reunirse en Moscú con su colega ruso Vladimir Putin el mes próximo, en una reprimenda diplomática poco frecuente que refleja la ira de Washington ante la decisión de Moscú de otorgarle asilo temporal al ex analista de la Agencia de Seguridad Nacional Edward Snowden. Rusia se declaró decepcionada por esta decisión e interpretó la cancelación como una señal de que Washington no esta listo para sostener relaciones “en pie de igualdad”. Snowden está acusado de filtrar detalles sobre programas ultrasecretos de vigilancia del gobierno estadounidense. Pasó varias semanas en la zona de tránsito de un aeropuerto de Moscú antes de que Rusia le otorgara asilo por un año. El anuncio de la Casa Blanca también muestra la creciente frustración dentro del gobierno de Obama por lo que considera como la terquedad de Moscú sobre otras cuestiones clave, incluida la defensa antimisiles y los derechos humanos. Para la dirigencia rusa, la cancelación de la largamente planeada visita es una afrenta “propia de tiempos de la Guerra Fría”. Un funcionario de la Casa Blanca dijo que Obama mantiene su plan de asistir a una cumbre económica del Grupo de los 20 en San Petersburgo, Rusia, pero que no prevé entrevistarse personalmente con Putin mientras esté allí. En lugar de visitar a Putin en Moscú, como había planeado, Obama añadirá una escala en Suecia a su itinerario de viaje. El Kremlin expresó su decepción por el anuncio, pero dijo que sigue resuelto a “colaborar con Estados Unidos en asuntos bilaterales e internacionales”. El asesor de Putin para asuntos internacionales, Yuri Ushakov, dijo que la decisión de Washington refleja su incapacidad de desarrollar relaciones con Moscú en “igualdad de condiciones’’. La decisión de Obama de suspender sus conversaciones con Putin probablemente agrave una relación ya fría entre ambos líderes. Ellos se han topado frecuentemente con desacuerdos en temas urgentes internacionales, como el caso de Siria, en cuyo caso Washington acusa a Putin de ayudar al presidente Bashar Assad en la guerra civil, mientras Moscú sostiene que la Casa Blanca apoya a los rebeldes para desembarazarse de un gobierno hostil y aumentar su influencia en la región.