Dilma desiste de Constituyente, no de plebiscito
Continúan protestas y en una favela hubo nueve muertes.
Dilma y dos de sus ministros con representantes de movimientos sociales, reunidos en Brasilia. (Arr.)
BRASILIA, RÍO DE JANEIRO – El gobierno brasileño desistió ayer de promover la instalación de una Asamblea Consituyente para realizar una reforma política, que será directamente sometida a consulta popular en un plebiscito, informó el ministro de Educación, Aloizio Mercadante.
“No tenemos tiempo hábil para realizar una Constituyente”, dijo el ministro.
Explicó además que la iniciativa, presentada por la presidenta Dilma Rousseff el lunes, fue rechazada por el vicepresidente, Michel Temer, y por el presidente de la Cámara de Diputados, Henrique Eduardo Alves, por lo cual, la “única convergencia posible es el plebiscito”.
Mercadante dijo que la idea es que la población responda en la consulta popular a cuestiones específicas sobre la reforma política que desea. Esas cuestiones serán definidas en forma conjunta por la mandataria y por líderes de los partidos aliados y opositores al gobierno, que se reunirán ya esta semana. La idea de convocar a un plebiscito para promover una reforma política integra un paquete de “cinco pactos” propuestos por la presidenta el lunes ante gobernadores y alcaldes de capitales provinciales de todo el país.
Las propuestas buscan atender las demandas de los miles de manifestantes que realizan protestas desde hace más de dos semanas en decenas de ciudades del país.
En Río de Janeiro, una pequeña manifestación en un barrio popular cercano a varias favelas degeneró el lunes de noche en robos, vandalismo y confrontaciones con la policía. La operación policial en una de las favelas del Complexo da Maré para hallar a los responsables dejó un saldo de cuatro muertos: un sargento del Batallón de Operaciones Especiales de la policía (Bope) y tres vecinos.
Ayer efectivos del Bope volvieron al lugar y dieron muerte a cinco sospechosos, totalizando nueve víctimas mortales.
En Sao Paulo, algunos grupos bloquearon autopistas, mientras que otros marcharon más temprano en los barrios pobres. Unas 1.000 personas marcharon en Niteroi y en otros cinco estados hubo manifestaciones.
Hasta ahora, los manifestantes brasileños no parecen apaciguados por las propuestas de Rousseff, que desplazó parte de la carga para el progreso hacia el ampliamente detestado Congreso de Brasil, al pedir un plebiscito sobre la reforma política que los legisladores tendrán que aprobar.
El Congreso dividido probablemente tendrá problemas para emprender cualquier acción rápida en un plebiscito así.
(DPA, AFP, AP)