“Distorsión de precios y salarios”
¿Cuándo cree usted que un auto 0 km de lujo costó u$s 12/13.000 en Argentina? Muy pocas veces. Por ejemplo, ahora mismo cuesta eso. Un auto japonés de primera línea, 4 puertas y de gran confort, cuesta entre u$s12/13.000 (dólar libre/paralelo/billete/blue, o como le quiera llamar). Una camioneta de primera línea cuesta u$s 25/27.000… Y así podemos seguir la larga lista de productos que nos rodean, que a valor dólar están muy bajos. Claro, usted me dirá que un obrero no gana en dólares, y tiene razón, pero la moneda que se usa para pagar la alevosa, injusta y fraudulenta deuda externa es el dólar billete, por lo tanto, si nuestro país paga en papel dólar no veo por qué no comparar los precios de mercado con el valor del billete en vez de compararlo con el dólar oficial. Esto, la comparación con el dólar billete, hace que se deban sincerar todas las variables y entender entonces que si un obrero gana $ 7.500, realmente está ganando u$s 750 / 770, y no, como dicen, u$s 1.150. Estas diferencias son las que usan los analistas de un lado (gobierno) y del otro (la oposición mediática y la política) para discutir de qué estamos hablando cuando queremos comparar al salario de nuestro país con un salario en el extranjero. Como sea, el valor del dólar billete tiene hoy preponderancia en cuanto a los bienes y servicios que puede comprar en comparación con otras épocas. Una casa que se vende en $ 500.000, en realidad se está vendiendo a u$s 52.000, y tal vez, si quien la vende se fija un poco, verá que hace unos años atrás costaba el doble en dólares, o sea, u$s 104.000 (pero también es cierto que la camioneta que se quiere comprar le costaba u$s 50.000 y ahora le cuesta la mitad en dólares). Esta alquimia de números nos lleva a otro análisis más cercano, y son nuestros propios ingresos. Nosotros con los ingresos lo primero que compramos son alimentos, no autos ni camionetas, y allí la cosa es totalmente diferente. Los alimentos en nuestro país sí han seguido al dólar de cerca, y me animaría a decir que hasta lo han pasado, porque si uno analiza precios como el azúcar, el harina y otros insumos básicos se dará cuenta que a valor dólar están comparables a un dólar de $ 10 / 12, valor que por supuesto no le llega al productor, sino que se queda en la ganancia de los intermediarios (mayoristas y supermercados), y esto es muy fácil de comprobar: un obrero de la construcción gana aproximadamente $ 300 por día (oficial) y para llenar un carrito del súper tiene que invertir $1.000. Antes con una jornada de trabajo lo llenaba, ahora necesita 3. Estas simples cuentas nos dejan entrever que las variables económicas siguen perjudicando al obrero, empleado, y todo aquel que vive de un salario, cuando de otra manera se está beneficiando a quienes están en la cúspide del sistema, y gracias a estas diferencias pueden comprar sus lujosos vehículos a costos irrisorios y ampliar sus viviendas o hacer nuevas pagando miserias que al obrero no le alcanza para nada, y todo esto traducido a cualquier otro empleo. Nuestro país ya ha vivido cíclicamente estos temas muchas veces, y lo penoso es que ahora se nos agrega un nuevo comensal a la mesa de los privilegiados: el inversor extranjero. Siempre que estas variables dejan sin aliento al país y su gente, llegan de afuera (los dejan entrar de adentro) con los verdes y nos compran como si tuviéramos todos un cartel que diga: “oferta fin de temporada. ¡Lleve 3 argentinos y pague sólo por uno!”, “Invierta en oro, fracking, ¡todo a tres veces menos de su valor real!”, “Quédese con la riqueza ictícola a tres veces menos de su valor”. ¡Hasta la coima está devaluada! Y no se olvide que nuestros obreros y empleados trabajarán para usted más horas extras para ver si en una jornada de trabajo pueden comprarse un sachet de leche más para su casa. Me revela y da mucha bronca que nos sigan explotando de la manera que lo hacen. Nuestra moneda hoy tiene tantos ceros como mentiras y engaños que nos tenemos que tragar todos los días. Jorge L. Fernández Avello DNI 12.862.056 Bariloche
Jorge L. Fernández Avello DNI 12.862.056 Bariloche