Doloroso reclamo a siete años del crimen de Atahualpa

Su familia contó que quería ser médico y trabajar en la Línea Sur. Con críticas a la Justicia, dijeron que “murió otra vez” tras el juicio.

Por Redacción

Viedma

VIEDMA (AV).- A siete años del asesinato “aún impune” de Atahualpa Martínez, familiares y amigos volvieron a marchar con críticas a la Justicia y al poder político. Desde el local donde funcionó el pub Miloka, en Caseros al 1600, donde fue visto por última vez con vida el joven viedmense de 18 años, partió la marcha de ayer. Tras recorrer varias cuadras finalizó en la plaza San Martín, donde se levanta la gigantografía de Atahualpa frente a Tribunales.

Por el homicidio dos hombres y una mujer fueron procesados y estuvieron detenidos hasta octubre el año pasado, cuando fueron absueltos en juicio. Hoy se espera la resolución del Superior Tribunal de Justicia sobre el recurso de casación presentado contra el fallo absolutorio.

Representantes de la Comisión Atahualpa, integrada por familiares y amigos, difundieron un documento en el que argumentaron marchar “porque nos quitaron el derecho a la verdad y la justicia y lo exigimos en la calle, evidenciando y denunciando la impunidad, la inoperancia y la complicidad de los poderes del Estado”.

Recordaron los sueños del joven de estudiar medicina en Cuba para poder luego trabajar en la Línea Sur, “ese lugar en el que pocos derechos se atienden, aún en pleno 2015”. “Atahualpa leía la realidad como injusta, participaba de una toma para que su hermana tuviera un techo, colaboraba con sus compañeros, se reconocía en la herencia de una cultura milenaria y hablar de su cotidianidad es hablar de educación, salud, vivienda, trabajo, justicia”, sostuvieron.

El documento hizo referencia a las elecciones del domingo al señalar que “garantizar el acceso a nuestros derechos es una responsabilidad que deben asumir quienes nos gobiernan, responsables de la ausencia de nuestros derechos, y nada debemos agradecer cuando son otorgados porque su trabajo es garantizarlos”.

El documento recordó también que en su mochila de estudiante entregada a la Justicia tras su asesinato, Atahualpa llevaba una Constitución Nacional, recortes periodísticos de cuando Juan Cabandié recuperó su identidad como hijo de desaparecidos, dos libros de poemas, otro de Rodolfo Walsh, un paquete de Mentitas y una barrita de cereales.

El 15 de junio de 2008 Atahualpa apareció muerto con un disparo en la espalda en las afueras de Viedma pero “el 23 de octubre de 2014 murió otra vez en manos del Poder Judicial de Río Negro”, sostuvieron en referencia a la absolución de los acusados.

También volcaron sus expectativas en la comisión especial legislativa que investiga el proceso, “para llamar a dar testimonio a jueces, fiscales y policías para dilucidar cuáles fueron las inacciones, omisiones y el encubrimiento de cada uno de ellos”.


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